Para 'agujero', el de Rumasa

Los barones económicos de la extinta Unión de Centro Democrático (UCD) han puesto el grito en el cielo con la valoración pública que el presidente del Gobierno, Felipe González, hizo de la regularización de anticipos de fondos e insuficiencias presupuestarias anteriores a 1983. Han negado rotundamente que se tratase de un agujero. Sin embargo, para otros casos, ellos han utilizado el mismo símil.En una nota explicativa de todas estas circunstancias y con la intención de servir como elemento en la polémica suscitada, elaborada por un antiguo ministro de UCD, se afirma: "En el momento presente, el actual Gobierno tiene situaciones extrapresupuestarias más cuantiosas y menos claras desde el punto de vista legal; por ejemplo, no se encuentra en el presupuesto para 1985 la partida correspondiente a la diferencia de cambio de autopistas, a pesar de que es una de las partidas que ha servido de base a las acusaciones del presidente del Gobierno. Esto significa que el Banco de España está pagando la obvia diferencia de cambio por cuenta del Tesoro y que el Gobierno lo llevará a presupuestos, e incluso lo hará público cuando le convenga".
Precisamente, el último Consejo de Ministros aprobó la regularización de esta partida. En el Gobierno existía una preocupación grave para la demora que se estaba produciendo en el caso de las autopistas. Ahora queda pendiente de su aprobación en el Parlamento.
Caer en lo mismo
Sin embargo, la prueba de que el Gobierno actual está cayendo en las mismas situaciones que denuncia, se pone de manifiesto en el affaire Rumasa. La misma nota indica: "Aún pudiendo haber otras situaciones semejantes que desconocemos, la partida más importante es la correspondiente al llamado agujero de Rumasa. (...) El Estado ha pagado el agujero de Rumasa sin ninguna base legal; lo ha pagado mediante entregas del Banco de España a los bancos nacionalizados de Rumasa; y no han sido llevados a presupuestos. Es decir, ni existía una ley concreta que permitiera realizar tales anticipos, que efectivamente lo son, ni en el presupuesto se han consignado las cantidades correspondientes para pagarlos, ni en ninguna ley de crédito extraordinario o suplemento de crédito. Simplemente, en el año 1984, mediante un decreto-ley se ha emitido deuda para pagar ese agujero, aunque ni ha figurado en presupuestos, y ni siquiera existía una base legal para llevar a cabo el anticipo. Y el agujero confesado, hasta el momento presente, alcanza: los 450.000 millones de pesetas".
El ex ministro Luis Ortiz, en el pleno del Congreso en el que Felipe González difundió el problema, ya utilizó argumentos similares. Dijo Ortiz: "Carece de autoridad moral el Partido Socialista y el Gobierno socialista para imputarle a nadie gastos extrapresupuestarios, después de los 440.000 millones de pesetas de Rumasa que permanecen también como factura fuera de los presupuestos. Los anticipos de tesorería correspondientes a los 300.000 millones de pesetas no dieron lugar a ningún desembolso durante el mandato del Gobierno socialista, porque ya estaban pagados y se trata de una pura regularización".
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