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Reportaje:INVERSIONES

Cómo operar con un agente de cambio y bolsa

La forma de operar con un agente de cambio y bolsa es sencilla y ágil, ya que sólo basta con cumplimentar las órdenes de compra o venta que se hayan decidido. El agente, periódicamente, envía a sus clientes unos estados de cuenta y los resultados de la cartera. Por este servicio se debe pagar una cantidad, generalmente establecida en el momento de llegar al acuerdo, que en el caso de gestión de patrimonios no suele ser fija, sino un porcentaje (que oscila entre el 0,5% y 1%) del valor de la cartera.El agente carga los gastos de correos y similares, pero nunca el asesoramiento, que es gratuito en todos los casos. Precisamente algunos agentes han detectado cierto pudor de algunos ahorradores a la hora de acudir a sus despachos para solicitar un consejo, al pensar que deberán pagar por esa consulta.

Es normal que los agentes rechacen la especulación en el momento de operar con las carteras de sus clientes, aunque unos sean más osados que otros en este sentido. Pero lo que buscan, principalmente, es la compra de aquellos valores más seguros y de mayor liquidez.

Así, el objetivo de estos despachos es obtener unos rendimientos ventajosos para su clientela desde un punto de vista comparativo con otras alternativas de inversión. La posibilidad de cerrar el ejercicio de una cartera con un rentabilidad por encima del índice general de la bolsa -que suele estar presente en otros clubes de inversión- no es casi nunca contemplado por estos profesionales, que prefieren siempre sacrificar algo la rentabilidad en aras de una mayor seguridad.

Fuera especulación

Por esta y otras razones el componente de valores especulativos de estas carteras suele ser muy pequeño, nunca por encima del 10%, y jamás se realiza en carteras pequeñas. En caso contrario siempre se produce a petición concreta del cliente.

Más frecuente es la inclusión de pagarés del Tesoro en este tipo de carteras, sobre todo debido a la especial situación fiscal del cliente, aparte de que se pueda buscar un alto grado de liquidez. Precisamente este tipo de activos ha estado salvando la actividad de los agentes hasta 1983, ya que antes casi todos los inversores rechazaban la posibilidad de plantearse unas compras en renta variable. Ahora, sin embargo, la tendencia es favorable a las acciones, en vista de su mayor nivel de rentabilidad.

Las operaciones en el mercado bursátil, por otra parte, son más interesantes para los agentes, ya que éstas cuentan con una mayor movilidad y, por consiguiente, dejan más dinero en comisiones y corretajes que otros activos de renta fija.

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