Juan Rodríguez Doreste

Alcalde de Las Palmas, conocido como 'el Sandro Pertini canario', ha recibido un homenaje popular al cumplir los 80 años de edad

Es el abuelo de los alcaldes españoles, presidente de honor de los socialistas en Canarias y uno de los principales intelectuales del archipiélago. "Firmaría ahora mismo por conseguir llegar como tú a esa edad de oro", felicitó Felipe González en un telegrama al alcalde de Las Palmas, Juan Rodríguez Doreste, que acaba de recibir un homenaje popular al cumplir 80 años de edad. El Sandro Pertini canario, amigo personal del último presidente de la II República, Juan Negrín, es un venerable senador con más de medio siglo en el PSOE y una singular filosofía sobre el arte de envejecer.

"Para llegar a viejo como yo hay que tener un talante abierto, trabajar de forma ordenada y regular y saber rodearse de amigos", receta. Y la esperanza, advierte, es tan indispensable como la generosidad de corazón para sobrevivir. Recita entonces estos versos de Octavio Paz: "Quien ha conocido la esperanza / no la olvida jamás; / la busca siempre bajo todos los cielos / y entre todos los hombres".A todo ello suma Rodríguez Doreste buen humor, que siempre echó a la vida y que no le salva de repentinas rabietas. Con tal humanidad y carácter gobierna una ciudad de 380.000 habitantes. "La más conflictiva del país", asegura, cuyo milagro es no haber sufrido ningún corte de agua en los últimos 15 meses.

Rodríguez Doreste, que en estos días ha sido felicitado por ministros, alcaldes y parlamentarios de toda España, tuvo que ser 36 años empresario antes que escritor contra su voluntad y político al fin y no periodista, su primera vocación.

Al estallar la guerra no pudo trabajar como crítico de arte en el periódico El Sol, de Madrid, y volvió a Las Palmas, donde a finales de los años veinte había sido redactor jefe de un diario con el nombre de El País que provocó el surgimiento de toda una generación de intelectuales.

Especialista en arte clásico

Es un gran especialista en arte clásico y contemporáneo y en su condición de académico correspondiente de la Real de Bellas Artes de San Fernando de Madrid debe ser consultado para la declaración de los monumentos y conjuntos históricos de su provincia.En el Museo Canario fue uno de los organizadores del centenario del descubrimiento del primer hombre de Cromagnon, que convocó en Las Palmas a sabios de todo el mundo, ya que en Francia, cuna del hallazgo histórico, se vivía el mayo de 1968. Ni alto ni bajo, elegante y orador como un areopagita de los socialistas canarios, Rodríguez Doreste, al que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo entregó la medalla de la institución junto a Juan Marichal y Domingo Pérez Minik, arrastra una larga historia de superviviencias, cuatro años de cárcel y un amplio período de proscripción.

Fue uno de los últimos compromisarios de las islas que eligieron a Manuel Azaña. "Había que esperar. Eso era todo: durar", afirma con André Malraux. En 1936 las elecciones municipales, en las que era candidato, fueron suspendidas. Casi 50 años después es un alcalde tan honorable y querido en Las Palmas como Tierno Galván en Madrid. Hace poco cumplió las bodas de oro de su matrimonio con Mercedes Doreste, con la que ha tenido un hijo. Este mismo año su salud se vio quebrantada, pero no su humor. Por suerte, la obstrucción intestinal mecánica de la que fue operado no tuvo complicaciones para sus médicos, uno de ellos portavoz de la oposición popular en el Ayuntamiento y promotor del posterior homenaje. "La derecha se va a enterar de mis interioridades", comentó el alcalde antes de entrar en el quirófano.

Con el espíritu deportivo que le distingue, no debe extrañar que sea tío del regatista Luis Doreste, medalla de oro junto a Roberto Molina en la Olimpiada de Los Ángeles.

A Don Juan le pincharon el teléfono de su despacho, y aunque sospecha quiénes fueron los responsables, prefiere tomárselo con la misma broma con que en unos pasados carnavales se disfrazó de Greta Garbo. Y en realidad se siente un poco actor, como Ronald Reagan, porque no se le oculta que para estar en política hay que tener tablas.

El alcalde de Las Palmas se siente, a los 80 años, en buena forma física. Su filosofía de aguardar y saber tener paciencia le ha permitido llegar a la presidencia del ayuntamiento y ejercer su verdadera vocación de estudioso y escritor. Sin embargo, recuerda su etapa de empresario con satisfacción. "Fui director de dos imporantes empresas en Las Palmas, yo creo que supe aplicar un estilo de capitalismo civilizado a lo sueco, procurando que los beneficios redundaran en pagas extras para los trabajadores", indica. En realidad, Rodríguez Doreste, gobierna su ciudad con un cierto orden empresarial, que no le impide soñar con hacer compatible la próxima creación de un auditorio con el proyecto de una nueva potabilizadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 11 de diciembre de 1984.

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