El presidente sureoreano, satisfecho de su visita a Japón, pese a la falta de resultados tangibles

El presidente de Corea del Sur, Chun Doo Hwan, concluyó ayer su visita oficial de tres días a Japón proclamando que se había logrado un cambio histórico en las relaciones de Corea con su antiguo ocupante. Ambos países están decididos a construir, a partir de ahora, "lazos eternos de cooperación y de amistad", según el comunicado conjunto. La visita, sin embargo, no ha servido para lograr avances en la colaboración económica, industrial y tecnológica entre ambos países. Chun volvió a repetir en Tokio que desea entablar negociaciones con las autoridades norcoreanas sobre la unificación de la península.

En la declaración realizada antes de partir para Seúl, el presidente Chun manifestó que se había abierto una nueva era e las relaciones coreano-japonesas, nueva época que "jugará un importante papel en la creación, de una nueva historia en el área del Pacífico". El dirigente coreano declaró que estaba "totalmente satisfecho de los resultados de su viaje", palabras referidas, sin duda, a las expresiones de arrepentimiento del emperador Hiro Hito y del primer ministro, Yasuhiro Nakasone, sobre los 35 años de ocupación japonesa de la península coreana.El emperador se refirió a esos siete lustros diciendo que "es lamentable que existiera un desafortunado pasado entre nostros durante un período de este siglo Creo que esto no debería repetirse". Más taxativo fue Nakasone cuando habló de "que Japón infligió graves sufrimientos" a los coreanos, ante los que "el Gobierno y el pueblo japoneses sienten un profundo sentimiento de pesar".

A pesar de los términos del comunicado oficial, se han podido percibir pocos avances en las peticiones realizadas por los ministros surcoreanos para una mejor relación comercial entre arribos países, para un mayor acceso de los surcoreanos a la tecnología nipona y para un mejor trato a los residentes coreanos en Japón.

De hecho la declaración conjunta se refiere sólo de un modo muy superficial a estas conversaciones, aunque son funcionarios japoneses los que han dejado claro que no ha habido progresos sustanciales en estos campos.

Chun y Yasuhiro Nakasone dedicaron casi todo el tiempo de sus dos entrevistas a discutir sobre los problemas de la península coreana. El líder de Seúl obtuvo seguridades por parte japonesa de que no se responderá a las señales de Pyongyang, que muestran el deseo de establecer unas mejores relaciones con Tokio.

Según fuentes niponas del Ministerio de Exteriores, Nakasone prometió a su contertulio que, a falta de una cambio sustancial en los asuntos peninsulares, Japón no modificará su política de permitir sólo contactos privados, nunca diplomáticos, entre el régimen comunista de Corea del Norte y Tokio.

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No obstante, tanto Chun como el primer ministro japonés expresaron su convicción de que el mantenimiento de la estabilidad y la paz en la península coreana es esencial para Japón y los países asiáticos.

En el mismo comunicado, Nakasone mostró su apoyo a la propuesta surcoreana de solicitar el ingreso por separado de ambas Coreas en las Naciones Unidas -cuestión a la que se opone Corea del Norte- y al mantenimiento de conversaciones, directas entre ambos países.

En relación con estos hipotéticos contactos, Chun Doo Hwan manifestó en la capital nipona que deseaba "que las negociaciones entre las más altas autoridades de ambos países se celebrasen en Tokio", clara indicación de que desea un encuentro personal con el presidente norcoreano, Kim II Sung.

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés señalaron que, a su juicio, era bastante improbable la celebración de un encuentro en ese marco, pues Corea del Norte es el único país del mundo con el que Japón no mantiene relaciones diplomáticas.

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