COMUNIDAD VALENCIANA

Hermetismo y misterio en torno a la muerte del 'mendigo millonario' de Valencia

"No hay nada, nada absolutamente por el momento", insisten los funcionarios de la Jefatura Superior de Policía de Valencia, en relación con la muerte violenta, ocurrida el pasado día 4, de Francisco Puchades. Se trata de un anciano de 82 años de edad que vivía en una miseria casi absoluta, pese a ser propietario de unos terrenos cuyo valor se estima asciende a más de 100 millones de pesetas.

Fue asesinado con un objeto contundente del que no hay rastro, al parecer de un golpe en la cabeza, en el interior de una casa, con aspecto de estar abandonada, en la que vivía. Las hipótesis sobre la autoría van desde los grupos de gitanos que acostumbran a frecuentar la zona hasta los adictos a la heroína, que acuden, al parecer, a pincharse en un paraje solitario próximo. No parece que la culpabilidad pueda recaer en sus familiares más próximos, especialmente los sobrinos, por el interés de heredar los terrenos, pues su situación económica es suficientemente acomodada.Al entierro de Francisco Puchades, el pasado viernes, asistieron no más de ocho personas. Fue inhumado en Valencia, en una soledad similar a la que le acompañó durante su vida.

Su cadáver había sido encontrado cubierto de sangre el pasado martes a mediodía, boca abajo, a la entrada de su miserable vivienda. Parece que no hubo una pelea con sus agresores que hubiese dejado pistas, como cabellos o sangre de los asesinos, sobre las que la policía pueda investigar. Sólo había junto al cadáver un pequeño saco de melocotones, probablemente fruta sobrante de algún mercado, de la que solía recoger para alimentarse.

Hasta el momento no ha habido ni una sola detención en relación con el caso, y es, junto con la reciente muerte violenta de un ciudadano indio en la calle de la Paz, el único homicidio por esclarecer de los ocurridos durante los últimos tiempos en Valencia, según asegura la policía. Las dificultades con las que tropieza la investigación pueden hacer que continúe sin resolver durante mucho tiempo.

El hecho de que poseyera terrenos en diversas, zonas de Valencia, como en Campanar y en La Punta, ha rodeado de un especial halo de misterio la muerte de Francisco Puchades. Sin embargo, el que está considerado como su mejor amigo, su vecino Juan Andón, de 52 años, tampoco ha podido arrojar luz sobre las circunstancias del homicio, pues no advirtió la agresión de que fue objeto.

La hipótesis del robo, que se barajó como posible móvil en los primeros momentos, parece descartada, o, al menos, no muy sostenible. El interior de la vivienda del fallecido estaba revuelto cuando la policía acudió a inspeccionarlo, pero los homicidas, sin embargo, no se molestaron en forzar un pequeño armario que fue encontrado cerrado con llave.

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Las circunstancias por las que Puchades no vendió los terrenos de su propiedad para conseguir dinero aparecen también muy oscuras, y lo más probable es que tuviese perturbadas sus facultades mentales. De entre sus conocidos hay quien dice que pensaba que no obtendría ahora más que los pocos miles de pesetas que le costaron cuando los compró, hace muchos años.

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