Reportaje:

La importancia de llamarse Van Lynden

La Asociación de Hidalgos de España organiza en Madrid unas jornadas para relacionar a los hijos de la nobleza europea

KARMENTXU MARÍNEl barón Otto van Lynden decidió que no aguantaba más que la luna tuviera amores con un calé ni aunque se lo contara Elsa Baeza. Ya se le había insinuado bastante Rocío Jurado -"si amanece y ves que estoy dormida"-, y tampoco pensaba que él fuera corno una espinita que se me ha clavado en el corazón, como se empeñaban los altavoces. El barón -holandés, 28 años-, aunque fuera el que más enredara con las músicas, no actuaba sino de portavoz de sus compañeros. Poco después del kilómetro 15 de la carretera de Madrid a Toledo, Antonio Molina se había arrancado con el Soy minero, soy barrenero, y varias voces habían pedido que cambiaran la cinta, seguramente porque tales confesiones tenían poco que ver con las ocupaciones habituales de los alevines de la nobleza europea, de la que, por otra parte, tras una semana escasa de estancia en nuestro país, cabía pensar que no había tenido tiempo de a,ficionarse a la entraña musical de la España eterna.

Los excursionistas iban camino de la Ciudad Imperial, siguiendo el programa de las terceras jornadas de las juventudes integradas en la Cilane (coordinadora de las asociaciones nobiliarias europeas), y cumplían los requisitos ilecesanos para asistir a las mismas: probar su nobleza o hidalguía a través del primer apellido, que, generalmente, figura en el anuario genealógico del Gotha, y tener entre 18 y 30 años. Con estas premisas se encuentran alojados en Madrid, en el colegio mayor Marqués de la Ensenada, fundación de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España, entidad organizadora de las jornadas.

Dice Vicente de Cadenas, secretario general de la asociación, que la mayoría de los 70 participantes de este año "son nobleza no titulada, hidalgos cuyos padres no tienen título específico de conde o de barón; quizá sí lo tenga algún napolitano, pero no es de la misma categoría. Y hay una chica de 18 años, hija del príncipe de Balzano, de una familia. de mucha categoría". "Algunos, aunque provengan de una familia bien, diríamos, no andan muy sobrados de dinero", explica Manuel Ramos, administrador general de la Asociación de Hidalgos. "Y no tenemos apellidos que suenen en el Hola. Son gente seria".

Buen conformar

Llueve sobre Toledo cuando camina el grupo de jóvenes europeos ilustres hacia el monasterio de San Juan de los Reyes. Un participante de cada nacionalidad lee en el idioma respectivo cuatro generalidades sobre el recinto contenidas en una guía de bolsillo, porque nadie ha previsto otro tipo de ayuda; pero los excursionistas no parecen dar síntomas de carencia explicativa, porque merodean sin escuichar apenas la voz que dice que la iglesia la hicieron los Reyes Católicos tras la batalla de Toro. "iOh, no! Que no lean, que ya nos lo sabemos", comenta, incluso, Anne de Fabribeckers de Cortils et Grâce -"es mi apellido completo"-, una jovencita de nacionalidad belga y ojos vivaces. Tienen buen conformar o hacen que no se enteran, por no criticar, ante los despistes de organización, que llegan a anunciarles una visita al Museo del Ejército de Madrid cuando éste está cerrado por obras, o, que prevén llevarles a El Escorial justo en lunes, el día de cierre. Por eso aceptan también que, cuando un grupo de ellos llega al claustro de la catedral toledana, no pueda admirar sus grandiosas cinco naves, porque en ese momento los conserjes echan al público para irse a comer.

Los excursionistas son, en general, alegres y simpáticos. Sólo el alemán Albert intenta poner pegas a la labor de los periodistas, a quienes los organizadores han dado todo tipo de amables facilidades. Sólo el italiano Carlo, a quienes sus compañeros llaman Pitufo, pone fin a una coiiversación, en la que se le pide opinión sobre si, en las postrimerías del siglo XX, la noblezay la hidalguía son valores en sí mismas, con una afirmación en tono seco de que "la nobleza es una tradición de familia". Y es que, en general, pertenecen a un entomo que encarna un sentimiento de clase que se resiste a asumir la decadencia y a desaparecer, pero tienen una especie de recato en expresar una importancia intrínseca de la hidalguía en la que parecen creer, y la derivan, por ejemplo, hacia el recuento de los fines sociales a los que atiende la nobleza. "La Asociación de Hidalgos no hace fundaciones de muchachas ricas para bailes y saraos, sino un colegio mayor; nomonta un convento de dominicas hijas de papá y de mamá, sino un asilo de ancianos. Cuando la sociedad española oye hablar de nobles o hidalgos piensa en Madame Pompadour o en Sissi Emperatriz, y no es eso. No hablamos de hidalgos en sentido estúpido", dice Manuel Ramos, admiinistrador general de la entidad.

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El programa de estas terceras jornadas de las juventudes integradas en asociaciones nobiliarias europeas parece terciar en la conversación cuando, desde su muda letra impresa, habla de que "la Asociación de Hidalgos no se considera nobleza cerrada, sino que admite en su seno, pero sin confusión alguna, a la nobleza de cargo y a la nobleza personal que tradicionalmente absorbía el Estado Noble, manteniendo con ello la popularidad nobilíaria, tan íntimamente unida a la Hidalguía". Y explica estas jornadas del colegio mayor Marqués de la Ensenada como medio para "instigar y fomentar el sentido de universalidad de la nobleza, tan arraigado en su estamento durante el pasado, y cuya revitalización en el presente puede ser la mayor garantía para el futuro de ella".

Los excursionistas toledanos, que se resisten a pagar la entrada a la Casa del Greco, después de haberse dejado 35 pesetas en el acceso a la sinagoga del Tránsito (teóricamente, en el precio de la estancia en España se incluye la entrada a los museos), son unos jóvenes gozosa, juguetona y militantemente de derechas. En definitiva, son herederos de privilegios monárquicos en una Europa mayoritariamente republicana. Vota "a la derecha, por supuesto", el barón van Lynden, un economista holandés que trabaja como relaciones públicas en un banco y que dice, en muy buen castellano, que "en España la nobleza es más respetada que en Holanda, porque el rey Juan Carlos es muy de derechas, y esto es muy interesante; en cambio, la reina Beatriz es muy socialista, por lo que la nobleza holandesa está en ,una situación casi peligrosa".

Se confiesa "más bien conservadora, aunque la política no me interesa demasiado" María José Pineda de las Infantas y Villatoro, la única española del grupo, una acogedora cordobesa de 20 años, estudiante de tercero de Farmacia, a quien sus compañeros piden que les enseñe a bailar sevillanas. Ella no tiene título, "pero en mi familia hay condes y marqueses. Además, tener título es una tradición familiar, pero yo en la universidad trato con todo el mundo". No le gustan "ni los comunistas ni los radicales" a Andreas, un alemán de 24 años, hijo de la baronesa von Roehl, que es un chico amable, alto y solitario. Y vota "centro-derecha, aunque más centro", el italiano don Giulio de Carli, noble por el don, "aunque en España lo tiene todo el mundo". La baronesa austriaca Alexandra von Tauferer prefiere no expresar sus preferencias políticas: "¿Todo el mundo ha dicho que es de derechas? Es interesante".

Seguía lloviendo en la Ciudad Imperial cuando la historia quiso mostrar a la par el rancio abolengo de los viajeros y lo ajustado de su presupuesto. La excursión dio con su tronío en un merendero, junto a la Puerta del Cambrón, donde los participantes recibieron de los organizadores unas bolsas con dos bocadillos -tortilla francesa y jamón de York- y fruta. Cuando estaban sacando las botellas de litro de agua mineral, se rebeló un camarero: "Aquí tienen que consumir la bebida, o no pueden quedarse".

Son, indudablemente, gajes, del milagro de pasarse dos semanas en España, todo incluido, por 19.000 pesetas. Y los representantes de la nobleza europea dicen estar encantados con la organización de estos encuentros, hasta el punto de que algunos han vuelto, tras asistir a alguna de las dos ediciones precedentes. El programa tiene, además de dos horas diarias de español -la lengua oficial de las jornadas es el francés-, excursiones, deportes, juegos, cuatro conferencias -una de ellas sobre derecho nobiliario- y bailes. "Hasta organizamos una verbena. Les ponemos unos farolillos y unas pijadillas y se van muy contentos", dice Vicente de Cadenas, el secretario general de la Asociación de Hidalgos, que tiene 69 años y es historiador del siglo XVI español.

Cadenas no cree que pueda calificarse a la Asociación de Hidalgos como celestina de la :nobleza europea, aunque bien es verdad que "en los otros dos añossalieron de aquí dos o tres matrimonios, y concretamente recuerdo el de un belga con una suiza". Claro que "es muy interesante que se conozcan, aunque son jóvenes aún para casarse, que es una cosa muy seria. Pero de aquí lo que más puede salir son ayudas para encontrarse trabajo unos a otros, intercambios de estudios". No es, pues, según el secretario general de los Hidalgos, un fomento, un mimo o una promoción de la tradicional endogamia de las familias bien, aunque "con los círculos sociales con los que usted se trate es con los que se acabará relacionando".

Bailes nupciales

"Es lógico que entablen amistades, especialmente los de paísies cercanos, y que, si las continúan, terminen en matrimonio. Yo soy de Bilbao, mi mujer es de Murcia y nos conocimos en Oxford, o sea que imagínese lo que puede salir de estas cosas", apunta Manuel Ramos, administrador general de la asociación. "Pero nos negarnos a organizar los bailes o clubes privados tan frecuentes dentro de las noblezas francesa o austriaca. Incluso conviven aquí, con estos chicos, 60 colegiales nuestros, que vienen a examinarse, y no hacemos distinciones, lo cual provoca a veces ciertos enfados. Me consta que una austríaca le place a uno de nuestros colegiales de cuarto de Agrónomos y se van a ver Madrid de noche. No entramos en ello. En estas jornadas lo matrimonial no es prioritario, aunque puede haber el flechazo típico", añade.

"Cuando organizamos bailes en Holanda también nos dicen que es para casarnos entre nosotros. Pero sólo uno de mis amigos ha contraído matrimonio a través de uno de estos bailes", dice el expresivo barón Otto van Lynden. El año pasado asistió a las jornadas Camilla Caffiero de Raho, una aristócrata napolitana de 22 años. "Yo creo", dijo después, "que esos encuentros se organizan para facilitar los matrimonios entre nobles".

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