El polémico entorno de Salvador Dalí

El pequeño tarro de los grandes beneficios

Ha habido falsificaciones de cuadros de Dalí, como las ha habido de casi todos los grandes pintores, sin embargo, en el caso del pintor de Cadaqués, las firmas falsas se han contado, las más de las veces, por decenas y aún centenas y millares. Lo que se falsificaba no eran tanto telas, que también, como reproducciones de sus obras. Cuentan que cierto impresor visitaba con frecuencia a Dalí, hace ya años, proponiéndole la elaboración de series de 1.000 grabados de algunas de sus obras. El pintor lo recibía o no, según los hados y las olas le inspirasen ese día, y firmaba o no según su personal ingenio le dictase. El resultado no fue todo lo óptimo que el pintor hubiera podido desear. La redacción del contrato estipulaba taxativamente la cantidad de reproducciones: 1.000. La modificación de la cifra era imposible. El truco consistía en añadir países, de forma que donde Dalí había autorizado 1.000 grabados, la modificación especificaba: 1.000 en Italia, otros tantos en la República Federal de Alemania, más aún en Gran Bretaña, y así, mientras daba el papel. Esta ambigua redacción de los contratos estuvo posibilitada por el hecho de que Dalí no dispuso de asesores legales durante muchos años. E hizo también que, hasta fechas recientes, cuando se ha empezado a hablar de su patrimonio, valorándolo entre 5.000 y 9.000 millones de pesetas, la afirmación de que Dalí nunca fue rico resultara verosímil.Una de las primeras providencias del actual equipo asesor de Dalí -Miguel Doménech, Robert Descharnes y Antonio Pitxot- fue establecer un contrato de reproducción con la sociedad francesa SPADEM (Société de la Propieté Artistique et des Dessines et Modeles) para controlar los derechos de reproducción de las obras del pintor. Durante los años en que fue secretario de Dalí Enrique Sabater, otra sociedad se encargó de la gestión de estos derechos: la ADAGP (Association pour la Diffusion des Arts Grafiques et Plastiques). El caballo de batalla es la legislación estadounidense que permite la reproducción al propietario de la obra sin beneficio para su autor.

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Con la realidad a otra parte
Un patrimonio apetecible

La reproducción de postales, folletos, diseños y cuadros, cuya venta se realiza por escasas cantidades en piezas individuales, es una de las fuentes de ingresos más importantes y, en el futuro, será posiblemente la principal aportación económica que reciba la Fundación Gala-Dalí.

La falsificación de una obra de gran tamaño y alto precio es fácilmente perceptible por los especialistas y lo será más el día que se realice el inventario completo. Así, recientemente fue el propio Dalí quien denunció la falsedad de varias obras expuestas en la exposición confeccionada por Peter Moore, secretario del pintor entre 1950 y 1975. Los tribunales franceses condenaron a Moore a borrar la firma del pintor de 51 obras, entre ellas una titulada Metafísica cósmica, comprada por Moore a Xavier Cugat y por éste a un príncipe italiano, en 1947.

Hay un un refrán catalán que dice Al pot petit hi ha la bona confitura (En el pote pequeño está la buena confitura). El problemas es controlar a los confiteros.

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