El 'caso Salomó' y el sumario de la colza

Los hijos de María Teresa Mestre declararán hoy sobre el asesinato de su madre

Los hijos de Enrique Salomó y María Teresa Mestre, Enric y Maite, acudirán esta mañana a declarar ante el juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Reus, Mariano Muñoz. Para hoy está previsto también que preste declaración Josep Maria Alsina, cuñado de Salomó, que desde el momento en que fue conocida la desaparición de la esposa del industrial aceitero se mantuvo al lado de los hijos. El juez ha citado para el próximo día 7 a Enrique Salomó.Durante las últimas horas no se ha producido ninguna novedad de importancia en la investigación policial. Servicios especializados de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona han analizado de nuevo la carta supuestamente enviada por los secuestradores a la familia Salomó, en la que exigían un rescate de 25 millones de pesetas, y en la que se ha detectado la existencia de algunas huellas dactilares, que, por el momento, no han servido para establecer ninguna pista concreta. "Si los indicios fueran claros, ya se habría efectuado alguna detención", señalaron fuentes próximas a la investigación.

Enrique Salomó continúa recluido en su vivienda situada en la plaza de la Salle de Tarragona, custodiado por seis inspectores del Cuerpo Superior de Policía, en virtud del permiso de prisión atenuada concedido por la Audiencia Nacional. Salomó permanece junto a sus hijos, que no se separan en ningún momento del industrial, despacha con su secretaria y recibe a amigos y conocidos. Salomó declaró telefónicamente a EL PAÍS que se encuentra mucho más tranquilo que en días anteriores y, sobre todo, muy contento de estar junto a sus hijos.

La policía ha reparado en que el asesino o asesinos de María Teresa Mestre actuaron con una extrema minuciosidad. Se sabe, por ejemplo, que el cadáver fue lavado después de ser seccionado y, sin embargo, la ropa interior estaba totalmente seca. Tan sólo se encontraron rastros de humedad en los guantes.

Las siete monedas encontradas dentro de la mano izquierda, en el dedo pulgar y apiladas una sobre otra, son otro enigma no resuelto hasta el momento por la policía.

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