'One from the heart', de Coppola, poco corazón y mucho neón

Expectación enorme despertó en Sevilla la proyección, en estreno mundial, de la obra más discutida de Francis Ford Coppola, One from the heart. Muchos se preguntan si el cine que vendrá será como el que ahora nos ofrece el autor de El padrino. Discutido y desmesurado, Coppola ha estado siempre en el centro de las polémicas. Esta película que ahora nos ocupa ha sido vilipendiada en Estados Unidos, rechazada tanto por la crítica como por el público. Lo cual, a los europeos, románticos al fin y al cabo, nos ha creado un sentimiento como de Virgen de los Desamparados. Lo que los americanos, demasiado cerriles, rechazan, nosotros, europeos, podemos ensalzar. Sin embargo, una vez vista la película, el espectador se pregunta adónde va el señor Coppola. Es cierto que la primera mitad de One from the heart resulta bellísima. La hermosura del neón resplandece en el asfalto, en los ojos de las rubias mujeres que persiguen el éxito, en las solapas del esmoquin de los hombres que tratan de seducir a esas mujeres. Las Vegas, recreada en un estudio, con todos los dólares del mundo en el presupuesto, es una fantástica utopía que da mucho que mirar.Sin embargo, ¿en dónde estamos nosotros? Es difícil reconocerse en ese Steve Forrest que actúa como un troglodita lobotómico y en esa Terry Garr que parece un ama de casa fosilizada. La presencia inquietante de. Nastassia Kinski desaparece demasiado pronto y sólo resta la vulgaridad. Coppola, en su desmesura egocentrista, no se acerca al corazón de la gente para contarlo. Le ciega el neón.

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Los premios

Por otro lado, el Festival de Cine de Sevilla ha concedido algunos premios. Para empezar, un único e importante galardón que otorga la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (Asecan), y que ha ido a parar precisamente a One from the heart, de Francis Ford Coppola. En cuanto al certamen-concurso del Cine Andaluz, en su tercera edición, es decir, del año pasado -que los ganadores se negaron a aceptar porque hubo cierta mezquindad en el premio-, los premios han recaído en Almadraberos, de Miguel Alcobendas, que ha recibido una estatuilla y una beca de 250.000 pesetas; mención, con placa, en el mismo apartado, a Sefarad, judíos y conversos, de Victoria Sendòn. Estos premios son para películas de 35 y 16 milímetros. Para súper ocho, estatuilla y beca de 100.000 pesetas a De cómo Rinconete conoció a Cortadillo, de L. M. Carmona, y el mismo galardón para Castilleja de la Cuesta, de Gentil y Santiago, con mención y placa a Murillo, de J. A. Cuevas. Para vídeos, la estatuilla y beca de 100.000 pesetas ha correspondido a La Línea, la aduana y Gibraltar, de Nonio Parejo. Y para guiones, estatuilla y beca de 200.000 pesetas han ido a parar a Bartolomé de las Casas, testigo de la destrucción de las Indias, de Carlos Benito.El único problema de estos últimos premios es que, si bien oficialmente sirven a los cines de representación y propaganda de las autoridades, pocos de los premiados podrán desarrollar su labor cinematográfica en esta Andalucía cuyo cine se pretende patrocinar. Pues una cosa es repartir becas y otra muy distinta ofrecer la posibilidad de producir, de fomentar, de crear un verdadero cine andaluz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 11 de noviembre de 1983.