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La arquitectura nórdica de los años veinte, a través de dibujos originales y fotografías

La galería de arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU), en las arquerías de los Nuevos Ministerios, en Madrid, ha inaugurado la temporada con la exposición Clasicismo nórdico 1910-1930, donde se muestra una selección de dibujos arquitectónicos de la época, diseños de muebles y fotos de las obras de arquitectos como Funnar Asplund, Alvar Aalto, Carl Bergsten, Aage Rafn, Arne Jacobsen y Hakon Ahlberg.

La exposición, que estará abierta al público hasta el 7 de noviembre, está patrocinada por la Dirección General de Arquitectura del MOPU, con la colaboración de la embajada de Finlandia en España, y ha sido organizada por el Museo de Arquitectura Finlandesa. Hoy, a las ocho de la tarde, el arquitecto y diseñador de la muestra, Simo Paavilainen, hablará sobre Aspectos vernáculos del clasicismo de los 20, como primera conferencia de un ciclo donde participarán diversos especialistas.En el actual montaje se presenta una colección de dibujos y croquis originales obtenidos de archivos y museos nórdicos y de algunas personas particulares. Los dibujos originales tienen la ventaja de ofrecer una imagen más nítida de los objetivos auténticos del autor que los mismos edificios ya construidos, que pueden adolecer de modificaciones posteriores. Las 300 fotografías de las obras de los arquitectos de los cuatro países nórdicos complementan el panorama de los dibujos.

La muestra contiene asimismo algunos muebles de la época, provenientes de los diferentes países nórdicos. En la exposición de Helsinki, Finlandia estuvo representada por una silla presidencial de la sala de plenos del Parlamento de Finlandia, cuya copia se encuentra en la actualidad en dicha sala. El mueble más original entre las muestras es, no obstante, el diván pompeyano diseñado por Erik Brygginan para el Centro Social de Turku.

El clasicismo premoderno de la época, aproximadamente del 1910 al 1930, nombre empleado para diferenciarlo del neoclasicismo predominante en Europa durante los siglos XVIII y XIX, ha sido contemplado como un mero intermedio entre dos monumentos importantes de la arquitectura: el art nouveau y el funcionalismo. Sin embargo, el clasicismo fue un período consistente y lleno de sentido en el desarrollo de la arquitectura nórdica. Aunque a primera vista las grandes diferencias entre los ejemplos señalaron lo contrario, están en realidad ligados no sólo por la geografía y el período, sino por un interés común en el idioma.

El desarrollo clásico de la arquitectura de estos cuatro países no fue un fenómeno aislado. Influencias externas, en particular de los países germanohablantes, junto a importantes corrientes nacionales y otros fenómenos permitieron un retorno a la arquitectura clásica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 1983