Kenneth Arrow: "No hay razones convincentes para el alza de los tipos reales de interés en EE UU"

"Existe algo misterioso en el alza de los tipos de interés reales (no los nominales) en Estados Unidos. Nadie, ningún economista puede ofrecer una explicación convincente". Kenneth J. Arrow, profesor de la Universidad de Stanford y premio Nobel de Economía 1972, cree que la larga depresión que padecemos -una más en la cíclica sucesión de períodos de prosperidad y recesión económica- está próxima a terminar.

En unas declaraciones a EL PAIS, el profesor Arrow reafirma la validez de unas teorías, la consideración del sistema de precios como mecanismo de asignación de recursos y la teoria del equilibrio general, elaboradas con anterioridad al desencadenamiento de la crisis energética de 1973. El premio Nobel, que ha sido elegido hace unos días presidente de la Asociación Internacional de Economía y que se encuentra en Madrid con motivo del Congreso Mundial de Economía, fue traducido en sus declaraciones por el profesor español Ignacio Santillana.Interrogado sobre la naturaleza de la actual situación (¿crisis económica o crisis generalizada de la sociedad?), el profesor Arrow responde que esencialmente la crisis es económica y que no hay que buscar su origen en cambios de la moralidad o de las estructuras sociales. En parte se han dado estos cambios, "pero yo no veo que esto determine la crisis económica, que a mi juicio responde a factores más concretos. Lo que si hay es una conexión entre esos cambios y la crisis que se encuentra, fundamentalmente, en el papel asumido por los gobiernos con respecto a los grupos sociales más desfavorecidos".

En este sentido, Arrow cita los programas sociales y señala que hoy buena parte de la renta que percibe un individuo a lo largo de su existencia no proviene directamente de su participación en el mercado de trabajo, sino de los programas sociales (pensiones, subsidio de desepleo, seguros médicos). "Esto ha traído como conSecuencia una separación entre el mundo laboral y la actividad económica principal y ha contribuido a la reedificación de la estructura económica. Esto, que se da más en Europa que en Estados Unidos, sí implica una cierta conexión: los fenómenos sociales tienen efectos económicos".

El papel de los gobiernos

Kenneth Arrow, que opina que esta es una crisis económica más y no necesariamente más importante que las anteriores, se muestra optimista en cuanto a au conclusión. "Las fuerzas internas de la economía son lb suficientemente fuertes para determinar la crisis en mayor medida que las acciones de los gobiernos. Se habla mucho de política monetaria y política fiscal, pero a mí me da la impresión de que la historia está demostrando que es mucho más complicado de lo que se pensaba el dominio de las distintas variables de la economía. En general, son las fuerzas naturales de la economía y no los gobiernos quienes imponen los ritmos económicos. Si se mira a cinco años vista, y no a seis meses, se queda uno asombrado: estamos digiriendo ahora grandes impactos económicos de hace un lustro como, por ejemplo, la subida del petróleo. Impacto que ha propiciado grandes cambios (una nueva tecnología está surgiendo y se está produciendo una mayor apertura de la economía mundial). Todo esto requiere ajustes y produce desorganización, pero los problemas se van resolviendo"."Yo creo que la productividad volverá a crecer", afirma Arrow, "y que la innovación tecnológica que se está introduciendo -por ejemplo, en la electrónica- va producir mejoras insospechadas, no sólo como ahora en el consumo, sino en la producción. La robótica va a desplazar a la vieja industria y crear nuevas actividades que alienten un nuevo período de prosperidad". El Nobel norteamericano cree que los países desarrollados (Estados Unidos, Japón, Reino Unido y República Federal de Alemania) deben coordinar sus políticas y afrontar un relanzamiento de la economía.

Este relanzamiento beneficiará a todos los países, independientemente de su nivel de desarrollo. Se producirá un desplazamiento de actividades de unos países a otros, como ya ha ocurrido históricamente con la industria manufacturera, y todas las naciones se beneficiarán de una mayor demanda.

Ante la pregunta de si Keynes sigue siendo válido, Arrow manifestó: "La mejor forma de decir que sigue vivo es resaltar que ha sido asumido y superado en el desarrollo de sus teorías. Es un gran clásico que no se puede olvidar". No obstante, reconoce que la crisis ha puesto de manifiesto que existían algunos planteamientos analíticos en Keynes que no se concilian bien con una forma globalizada de determinación de precios ("lo que ocurre es que, en los años sesenta, esto no era problema"). Arrow no cree que el déficit público sea siempre malo per se, rechaza el proteccionismo y defiende la teoría del equilibrio general como un buen instrumento para conocer rasgos y tendencias de la realidad económica, "aunque siempre hemos dicho que no hay que tomar los resultados al pie de la letra. Lo que proponemos es un modelo ideal, y siempre hay imperfecciones y desequilibrios en el funcionamiento de la sociedad. De ahí la importancia del equilibrio y de la busca de la consistencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 08 de septiembre de 1983.

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