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Maria Aurèlia Capmany abre 'el baile teatral' en Barcelona

Maria Aurèlia Capmany, la nueva responsable del área de cultura del Ayuntamiento de Barcelona, ha explicado hace escasos días las líneas maestras de su política teatral. Para las fiestas de la Mercè ha pensado ofrecer a los barceloneses una zarzuelera opereta en catalán. Ha anunciado la cesión del teatro Poliorama para la realización de un montaje al actor Josep Maria Flotats. Y como contrapartida ha retirado el apoyo económico municipal al Memorial Xavier Regàs, hasta ahora la base en que se apoyaban quienes deseaban crear en Barcelona un gran festival teatral de otoño. Las propuestas de la nueva concejala han empezado a despertar la polémica sobre la política cultural del ayuntamiento que preside Pasqual Maragall.

La decisión de la responsable del área de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, María Aurèlia Capmany, de retirar el apoyo económico al Memorial Xavier Regàs (EL PAIS, 5-8-1983),-apoyo económico al que se había comprometido el alcalde Maragall con el conseller Max Cahner y que se eleva a unos 10 millones de pesetas- puede interpretarse como una ligereza o, si se quiere, como un patinazo por parte de la señora Capmany. Ligereza, por la forma de comunicarle su decisión -una simple llamada telefónica- al director general de Teatro de la Generalitat, la cual comparte con el ayuntamiento la financiación del memorial; una llamada que se produce cuando ya se ha empezado a programar el memorial y cuya realización se anuncia ahora harto problemática. Y patinazo, posible patinazo, porque, o bien la señora Capmany desconocía el acuerdo entre el alcalde y el conseller, o bien creía que, a pesar del mismo, era a ella a quien correspondía tornar la decisión y comunicársela al director general. A menos que la señora Capmany y el señor Maragall se hubiesen puesto de acuerdo sobre la decisión adoptada, en cuyo caso la ligereza o el posible patinazo sería atribuible a ambos. Pero no es esto lo que me preocupa.Lo que me preocupa es la razón aducida por el área de Cultura para retirarse del memorial: "El anterior equipo se merendó prácticamente el presupuesto y no sabemos de dónde sacar los 10 millones". Es la facilidad que tiene un ayuntamiento de decir hoy sí y de retirarse mañana, porque no sabe "de dónde sacar 10 millones", lo que me preocupa. Ello encaja perfectamente dentro de la práctica de las direcciones generales de Teatro de los Ministerios de Información y Turismo o Cultura franquistas, en los que todo cambio acarreaba sorpresas como las que ahora contemplamos, pero no encaja o no debería encajar en absoluto en la práctica de un ayuntamiento, socialista, con un alcalde que ha resultado reelegido y que cuenta con una experiencia, con un rodaje, de cuatro años de gestión.

Cuando firmó el convenio con la Generalitat para tirar adelante el Memorial Xavier Regàs, ¿había dibujada una política teatral por parte del municipio? ¿Respondía tal convenio a dicha política? Y, en el caso de que existiera esa política, ¿va a mantenerse o a modificarse? En cualquier caso, ese lacónico "no sabernos de dónde sacar, los 10 millones" no augura grandes cosas.

Esos mismos 10 millones se han relacionado, inevitablemente, con el anuncio hecho por la señora Capmany de producir y programar en el Liceo, por cuatro días, dentro del marco de las fiestas de la Mercè, la zarzuela catalana Cancó da mor i de guerra. Y digo inevitablemente, porque la producción supera esos 10 millones "que no sabemos dónde encontrar". Josep Montanyès, el director de ese futuro espectáculo, me ha hablado de una cifra que oscila entre los 10 y los 15 millones. Ahora bien, esa Cancó no podemos situarla, como en el caso del Memorial Xavier Regàs, dentro de una posible política teatral; la Cancó es el sello personal que la señora Capmany -"hay que ofrecer un espectáculo catalán", nos confesó a un grupo de amigos- quiere aportar a un programa de festejos que no ha sido elaborado por ella, que se lo ha encontrado hecho. Lo divertido del caso -divertido para mí; preocupante, tal vez, para otros- es que programando esa Cancó las críticas formuladas por ciertos intelectuales y artistas que apoyan el socialismo catalán frente a la imagen cultural que ofrece de Cataluña el presidente Pujo, pueda volverse contra la señora Capmany. Porque, la verdad, no era preciso esperar a que los socialistas y la señora Capmany llegasen al ayuntamiento para producir en el Liceo Cancó d'amor i de guerra. Podía haberla producido perfectamente el señor Porcioles o el señor Bassols 30 años atrás; tan sólo hubiese variado el público, parte del público, su indumentaria y el precio de las localidades.

En cuanto a la cesión del Poliorama para que Josep Maria Flotats presente en él, tras la negativa del señor Balañá de ofrecerle el Tívol¡, La giornata particolare, colaborando así a la política de prestigio de la Generalitat basada en la recuperación de figuras, al margen del interés o de la calidad de la programación, eso ya me parece más grave.

Comprendo que el señor Max Cahrier se pirre por Flotats, pero, la verdad, creía que la señora Capmany tendría un concepto más riguroso de lo que debe ser la programación de un teatro público, que se financia con dineros del contribuyente, y más después de haber criticado, como ha criticado, la última temporada municipal del Poliorama. Pero, qué le vamos a hacer. Dios los cría... Ahora sólo falta que la imaginación de la señora Capmany se dispare hasta el punto de volver sobre su anunciada decisión de convertir la Virreina en oficinas, y nos haga saber que ha decidido reinstaurar en el palacio de la Rambla la agradecidísima tradición de thé dansant de los jueves. Y así, la próxima temporada podremos contemplar, por 500 pesetas, al divino Flotats, disfrazado de Jacques Chazot, mitad puño mitad bucle, mitad rosa mitad sol, descender las escaleras del palacio, la señora Capmany a su derecha y el señor Max Cahrier a su izquierda. Y verle abrir el baile. Un jueves con la concejala y otro con el conseller.

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