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CARTAS AL DIRECTOR

Galenos andantes

Hallándome yo en solaz momento, hojeando el periódico que usted dirige, me encontré sorprendido con una extensa carta firmada por 102 médicos, compañeros todos ellos del hospital que hace más de un cuarto de siglo fundara el insigne Carlos Jiménez Díaz. Motivo de la sorpresa no fue otro que el lugar en donde la misiva se encontraba publicada, pues, conociéndoles como les conozco y siendo casi todos ABCerocreyentes, me pareció sorprendente el lugar buscado para expresar sus preocupaciones, afirmando además, como lo hacen, que se sienten en el deber ciudadano de participar en el debate público sobre el embrollo sanitario.Del texto expresado en tal epístola en nada me sorprendo, pues corresponde sin duda a la especial idiosincrasia de muchos de los firmantes. No obstante, permítaseme resaltar la acertada agudeza de muchos de los argumentos planteados. Y ha de ser el primero la muy ingeniosa y novedosa idea, de la que sin duda habrán tomado puntual nota los ministros de Sanidad y de Trabajo, de que cada estamento sanitario tenga su propio estatuto profesional, como si de un uniforme se tratase. ¡No a las mezclas, que de ellas salen los revoltijos y las impurezas!, como ya hace muchos años nos predicó el por muchos añorado don Adolfo. Y en esta línea de novedad podría, sin duda, ponerse en marcha un sueño profesional largamente madurado: que cada especialista tuviera su propio estatuto, regulación esta en la que alcanzaría un lugar preponderante el estatuto del especialista en pluriempleos, forma de profesión en la que algunos de ellos son afanados cultivadores.

Pero también me encontré gratamente impresionado por el afán

Pasa a la página 12

Galenos andantes

Viene de la página 11de los galenos firmantes en defender el contrato de trabajo de los ciudadanos y el derecho a que cada trabajador, cual notario, controle su propio contrato de trabajo. Meritorio interés éste el expresado, al que se podría equiparar sin duda con la luminosa afirmación de que el control de los contratos de trabajo de los 250.000 empleados de la Seguridad Social representa un poder social muy importante. Excelente afirmación: tal como si de ladrillos superpuestos se tratase. ¡Ahí es nada la preocupación social que les ha entrado a los insignes doctores!

Y qué decir de la loable declaración de europeísmo y antiautoritarismo que lanzan al ministerio. Pues nada, galenos andantes, avancemos hacia Europa, que si lo único que os preocupa es lo expresado, hay modelos de marco laboral en ella, para los médicos, de todo corte y medida, y no suele ser lo menos importante en todos ellos la transparencia y la participación en el control laboral y en la asistencia, así como la erradicacíón del fraude fiscal y el pluriempleo, situaciones todas en las que no andamos huérfanos por estos pagos.

Tal interés de los médicos tengo para mí que tiene su origen, cual doctrina politiquera, en una suerte de agrupación que los galenos de la fundación han a su vez fundado -¿quizá motivados por su pudor al socialismo?-, agrupación o hermandad que, por su coloración, podríamos definir como una especie de sindicato bananero. Adelante, adelante, insignes compañeros, meritorios de la labor desinteresada, que en las negociaciones a las que la fundación acuda al ministerio, buscando ayuda para tapar agujeros, vuestra labor será sin duda largamente recompensada. / Pediatra. Fundación Jiménez Díaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1983

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