El 'enfant terrible' del PCE de Madrid
Este metro y 88 centímetros de candidato, que el 27 de mayo cumplirá 34 años, es, quizá pese a si mismo, exponente, en cierto modo, de la modernización del PCE, porque da la impresión de estar pasado por el cortefiel de la discrepancia y del aquí-cabemos-todos más gerardiano, al tiempo que se reconoce ferviente partidario y amigo del dirigente comunista madrileño Adolfo Piñedo, considerado carrillista, si bien "Piñedo me ha jugado malas pasadas políticas y yo polemizo con él".Adolfo Pastor manifiesta, con la chulería del jugador de mus que afirma ser, que pasa de salir elegido y que se aburre mucho don la campaña electoral, a base de repetir siempre lo mismo, cosa que no le sucede en la vida normal, "porque soy muy divertido y cada día tengo cosas novedosas que hacer". Cómo se aburrirá el candidato al contar el programa en plazas y mercados que "en los mítines cambio constantemente el orden de las cosas, para ver si me despisto a mí mismo".
Dice Pastor que no tiene ambiciones de saltar al comité central del partido, para el que manifiesta que fue vetado, y representa un cierto papel de enfant terrible con respecto a la casa madre del PCE, en la calle Santísima Trinidad: "En La Trini hay gente maja y menos maja, como en todas partes. Pero tendrían que cambiar mucho las cosas para que yo fuera allí. Hay en el partido aspectos sin desarrollar, como la política económica, en cuya definición no hemos avanzado mucho desde 1977, y tampoco me gusta la fdrma de llevar determinadas secretarías".
A Adolfo Pastor le gusta correr y jugar al frontón, oir la música muy fuerte, leer e ir al cine y se confiesa muy fiel a sus amigos, con los que le encanta jugar a la canasta o al mus. "El sábado tengo una partida con los camaradas de Entrevías y quiero que sepan que voy a por ellos", advierte. El candidato comunista afirma, asi mismo, que es "un experto en quinielas. Tengo métodos sibilinos que me he inventado, aunque nunca me tocan. Con ellos he intentado engañar a los del partido para solucionar los problemas de financiación, pero son un poco estrechos y no se los creyeron". Pese a este tipo de hallazgos, Pastor dice no ser exactamente el primero de la clase. "Siempre he sido un poco empollón y quizá fui el primero en el colegio, pero no en la Escuela de Ingenierós Aeronáuticos", donde luego ejerció como profesor.
No tiene hijos, "al menos, conocidos", y su mujer, Jacinta, "sabe que soy machista; como buen comunista, soy muy conservador en el fondo y siempre me acojo a la bondad femenina. Cocino más bien poco y lavo los platos en contadas ocasiones", debilidades que pueden venirle al candidato «por educación o porque soy muy cómodo. Cuando estoy enfermo me gusta que me cuiden y que me den conversación".
Le resulta terrible el hecho, de que "las señoras en la campaña son un coñazo, me persiguen. Hay quien me dice que después de la campaña tendré cuatro años de ligue garantizado". Puntualiza, en tono modesto, que no se considera, irresistible ni siquiera guapo, le disgusta especialmente su nariz y, casi esperando una negativa de quien se sienta enfrente, musita: "Tengo un complejo de feo total".
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