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La temática hispana, presente en la retrospectiva de Edouard Manet, abierta en el Grand Palais de París

Consta de 221 obras y estará abierta hasta el próximo mes de agosto

El primer centenario de la muerte del pintor Edouard Manet, fallecido a los 51 años, ha motivado la retrospectiva más importante del padre del modernismo que, hasta el mes de agosto próximo, ofrecerá el Grand Palais parisiense y que fue inaugurada por el presidente de la República francesa. El cantante español, llamado también El guitarrero, una de las muestras de la temática hispánica que inspiró a Manet, abre esta manifestación de 221 obras, que hasta la fecha nunca habían sido agrupadas. Los mejores lienzos del pintor están presentes en la exposición. Una visión crítica de la obra de Edouard Manet fue publicada el pasado sábado en el suplemento de ARTES, de EL PAIS.

Para ver en 1983 la retrospectiva del pintor que hace un siglo escandalizó y fue rechazado por sus contemporáneos, porque se atrevió a pintar rameras desnudas, hay que hacer cola a la entrada del Grand Palais. Y ya en el interior es posible comerse un bocadillo en espera de un hueco para contemplar durante unos momentos El almuerzo en la hierba (Le dejeuner sur l´herbe), el cuadro que se le ocurrió a Manet viendo a unas señoritas bañándose en el río Sena, y que representa a una mujer desnuda al lado de dos caballeros muy peripuestos, todos sentados en la hierba del parisiense bosque de Bolonia.En la historia de la pintura, aquel año de 1863, cuando Manet presentó en público su Almuerzo, ha sido considerado como un temblor de tierra: "Manet rompió con todos los que le habían precedido y abrió el período que nosotros vivimos. Fue un cambio repentino el que operé la pintura de Manet, al que le convendría el nombre de revolución si este último no fuera equívoco: en efecto, el cambio del que esta pintura es significativa difiere, por lo menos en lo esencial, de los cambios que registra la historia política", valora Georges Bataille, el escritor galo autor de uno de los mejores estudios de los múltiples que se han hecho sobre Manet.

El honor de ser peligroso

Burgués mimado; parisiense elegante, refinado, mujeriego, aficionado a los museos y a los cafés, testigo y actor de los salones literarios y de la vida nocturna del París del segundo imperio; amigo de Zola, Baudelaire, Mallarmé, Renoir, con su Almuerzo..., Manet no había hecho más que algo muy elemental: pintar lo que veía. Resultado: su cuadro no fue admitido en el salón oficial de París. Por decreto, forzado por las protestas de otros pintores también desahuciados en la misma manifestación, el emperador Napoleón II decretó la celebración paralela del Salón de los rechazos. Aquí, Manet presentó su cuadro y el público se llevó las manos a la cabeza, asistido por los críticos más célebres del mundo. "Exhibición triste y grotesca", "no hay que reírse de los enfermos, sino que hay que cuidarlos", "el arte que desciende tan bajo no merece crítica", clamaron los expertos. Sólo el amigo de Manet, Emile Zola, lo defendió en su crítica plástica de la revista L´Evenement, y por ello lo pusieron de patas en la calle. Theofile Gautier también cantó "Manet tiene el honor de ser un peligro". Aquel año, y dos años después, con otro escándalo titulado Olympia (otra mujer desnuda), el mundo pictórico de Manet había activado la bomba contra las convenciones, imponiendo la fuerza de su visión espontáneamente moderna, al margen del academicismo y del aspecto literario reinantes. Con Manet y sus escándalos nació el modernismo que influyó en toda la pintura del siglo XX.A pesar de su amistad con los impresionistas, nunca se dejó asimilar por ellos. Renoir (el pintor, padre del cineasta) llegó a decir: "Edouard Manet era tan importante para nosotros, los impresionistas, como lo fueron Cimabue o Giotto para los italianos del Renacimiento". Pero el pintor ni quiso exponer con sus colegas ni su pintura, de hecho, respondía exactamente a los fundamentos del impresionismo.

El hispanismo del pintor

En esta manifestación, el hispanismo de Manet luce de manera determinante. El interés del pintor por todo lo español se conjuga con el movimiento hispánico que se desarrolló en Francia a mediados del siglo pasado, impulsado por los escritores románticos.En 1865, Manet viajó por primera vez a España y le escribió una carta a su amigo Baudelaire, en la que anotaba: "Por fin, amigo, conozco a Velázquez y le declaro que es el pintor más grande de todos los tiempos. He visto en Madrid 30 o 40 cuadros suyos y todos ellos son obras de arte. Su valor supera a la reputación de la que goza, y sólo por verlo vale la pena la fatiga y los inconvenientes ineludibles de un viaje a España. De Goya he visto cosas interesantes".

Con anterioridad a este viaje, Manet ya se había entusiasmado en París ante la compañía del Teatro Real de Madrid, en 1862, cuando esta última actuó en la capital francesa. Así surgió el retrato de la primera bailarina del ballet, Lola Melea, llamada Lola de Valencia en el cuadro. El guitarrero, Mademoiselle Victoriene en costume d´espade, Torerón muerto y El combate de toros son obras también de temática española. En otra carta a Baudelaire, Manet manifestaba la impresión que le causara, presenciar una corrida de toros: "Uno de los más bellos, de los más curiosos, de los más terribles espectáculos que es posible ver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1983