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China parece dispuesta a la reconciliación con Albania

A cinco años del espectacular fin del idilio chino-albanés, Pekín parece dispuesto a volver a tender la mano al régimen de Tirana, con asesoramiento técnico y piezas de recambio para plantas de tecnología china.

Cuando el líder albanés Enver Hoxha colocaba en 1978 al régimen chino en el saco de los revisionistas de Moscú, "renegados de Stalin" y restauradores del capitalismo, China respondió con la suspensión de la ayuda a Albania, retiró sus técnicos y dejó inacabados 40 proyectos de envergadura.

Ahora, unos diplomáticos albaneses acreditados en Pekín declaran al diario yugoslavo Politika que "el hecho de que China sea capitalista y Albania, socialista, no quiere decir que haya que convertir las diferencias políticas en obstáculos para el intercambio comercial". Por primera vez en cinco años, una delegación del Ministerio de Comercio Exterior de China ha visitado Tirana.

Los casi 74 años de edad de Enver Hoxha hicieron que se despertara un especial interés en las grandes potencias, tras el extraño suicidio de su primer ministro y delfin continuista, hace año y medio, que abría con su muerte un período de incógnitas y confirmaba la existencia de serias desavenencias en la cumbre albanesa.

Sólo la Unión Soviética venía siguiendo con gran atención el tema albanés desde que Tirana se salió del Pacto de Varsovia en 1968. Estados Unidos consideró durante muchos años el tema albanés como algo marginal, pero cuando Caspar Weinberger, secretario estadounidense de Defensa, estuvo en la costa adriática yugoslava en diciembre, a cien kilómetros de Albania, dio muestras de interés sobre el tenia albanés y su potencial carga desestabilizadora para los Balcanes.

Hacia la normalización

Hace una semana, el primer ministro soviético, Nikolai Tijonov, se refería también en Belgrado al tema albanés, del que tanto saben en Yugoslavia. Tanto Washington como Moscú piensan en las únicas bases mediterráneas de submarinos que tuvo la URSS en Albania hasta que Hoxha las cerró en 1962. Y ahora, a través de una discreta delegación del Ministerio albanés de Comercio Exterior, la primera desde que en 1978 el líder albanés Hoxha comparara a Mao Zedong con el emperador Bokasa o el sha de Irán, tras años de idilio, China parece volver a la carga diplomática.Pekín está, desde su embajada en Tirana, mejor emplazado diplomáticamente que Washington o Moscú, países con los que Enver Hoxha promete no entablar jamás relaciones. Por otra. parte, la indiferencia española a temas menores, la lentitud alemana y el oro que el Reino Unido no quiere devolverle a Tirana, son las causas de que Albania no logre abrir sus deseadas relaciones con Madrid, Bonn y Londres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 1983