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Berlinguer tiende la mano a los socialistas en la apertura del XVI Congreso del PCI

El secretario general del Partido Comunista de Italia (PCI), Enrico Berlinguer, puso ayer en marcha en Milán el XVI Congreso de su partido, con un informe cuya lectura duró algo más de tres horas. En él, Berlinguer subrayó la necesidad de una "alternativa democrática" en la que el Partido Socialista de Italia (PSI) debe ser el principal interlocutor entre los partidos laicos, a fin de superar la grave situación por la que atraviesa Italia, pintada por el secretario general del PCI con tintes casi catastróficos.

Berlinguer ha apoyado abiertamente las propuestas de desarme del líder soviético, Yuri Andropov, considerando que eran una "base útil de discusión para desnuclearizar Europa". Ha pedido también que Italia no aplique "automáticamente" la llamada doble decisión de la OTAN de diciembre de 1979, por la que se establece el despliegue de los misiles nucleares de crucero y Pershing 2 en caso de que fracasen las negociaciones de Ginebra entre Moscú y Washington.Para hoy por la mañana es esperada, con expectación la respuesta que dará Bettino Craxi, secretario general del PSI, ante los 1.109 delegados comunistas, más de cien delegaciones extranjeras, 2.000 personalidades invitadas y unos trescientos periodistas presentes en este congreso, que ha sido calificado como uno de los más importantes de la posguerra.

La maquinaria del PCI ha demostrado su eficacia en la organización de este congreso, que tiene como escenario el palacio de los deportes de San Siro, a doscientos metros de donde se desarrolló anoche el encuentro entre el Inter de Milán y el Real Madrid. Al partido asistieron los jefes de la delegación del Partido Comunista de España, Gerardo Iglesias, y del Partido Socialista Unificado de Cataluña, Gregorio López Raimundo.

Paz y desarme

El tema de la paz mundial y la lucha por el desarme ha ocupado un lugar preferente en el informe de Berlinguer. Tras acusar duramente la política "peligrosa" de Ronald Reagan y considerar que la actitud de la URSS también tiene su parte de culpa en la interrupción de la distensión por las crisis polaca y afgana, el líder del PCI rechazó alternativas sobre desarme atómico, como la opción cero. Berlinguer se pronunció a favor de las tesis planteadas por algunos senadores norteamericanos, como Edward Kennedy, sobre la congelación global de todos los armamentos nucleares y el establecimiento de zonas libres de tales armas en Europa.

Ayer comenzaron las reuniones a puerta cerrada de las comisiones congresuales. Las más importantes se refieren al tema de las candidaturas, el de la estructura del partido y sus estatutos -en las que las enmiendas presentadas por Pietro Ingrao sobre el desarrollo de la democratización interna del PCI han encontrado un amplio eco entre las bases-, y finalmente las relativas a temas políticos.

En este último capítulo entra la discusión sobre las críticas del sector llamado prosoviético, encabezado por Armando Cossutta, que sólo ha conseguido pasar dieciséis enmiendas de las casi quinientas presentadas sobre el papel de la URSS como aliado natural de los partidos comunistas. Esta cuestión, presentada meses atrás como el auténtico caballo de batalla del presente congreso, ha quedado en agua de borrajas. El PCI en su absoluta mayoría ha asumido las críticas a Moscú y apoya las tesis de la dirección sobre la necesidad de la autonomía y soberanía de los partidos comunistas.

Alusiones a España

En el informe de Berlinguer hay dos alusiones a España. La primera se refiere al triunfo del PSOE en las elecciones del pasado año, alusión que fue saludada con aplausos por la concurrencia; y la segunda, relativa a la crisis del Partido Comunista de España, cuando se refirió a la necesidad de reflexionar sobre la experiencia de otros dos partidos comunistas y habló concretamente del polaco y del español.

Con relación a este último, dijo textualmente: "La constitución, de hecho, de grupos y corrientes internas y el posterior recurso a medidas administrativas han conducido a una pérdida de influencia y de prestigio del PCE, que lamentamos y que deseamos sea superada".

Puestos al habla con Iglesias y López Raimundo para pedir una valoración de estas apreciaciones, ambos manifestaron que la democracia interna afianza la unidad de los partidos y su crecimiento. Gerardo Iglesias dijo sin ambages que si no se sigue el camino de la democratización se acaba inevitablemente en las corrientes y fracciones. "Para evitarlo hay que desarrollar la democracia en el PCE, sin poner en práctica estilos que hemos venido usando".

La impresión generalizada entre los observadores es que el informe presentado por Berlinguer no contiene grandes novedades con relación a las tesis aprobadas por el PCI antes del congreso.

Estricto servicio de orden

Por el momento, el líder del PCI, de 61 años, ha parecido limitarse a una descripción de la situación italiana y mundial y a plantear la necesidad de una renovación del socialismo, tanto al Este como al Oeste.

Hay que contar con movimientos no estrictamente marxistas (feministas, ecologistas, cristianos progresistas) para encontrar una salida a la actual crisis, en su, opinión peligrosa, de la sociedad contemporánea.

Dentro del palacio de los deportes el orden era estricto. Los periodistas apenas tenían acceso al sector ocupado por los delegados o las representaciones extranjeras y de los partidos italianos. Un gran telón rojo con los colores italianos en uno de los lados presidía la tribuna principal. Sobre él, figuraba el eslogan que preside este congreso: "Una alternativa democrática para renovar Italia".

En el lado opuesto del recinto estaban las otras dos consignas que, junto a las exigencias de la base para la democratización del partido, dominan esta magna asamblea de los comunistas italianos: "Paz y desarme" y "Un socialismo nuevo, una tercera vía".

De la importancia de este con greso da una idea el hecho de que han sido interrumpidas las sesio nes del Parlamento hasta el final de las discusiones de Milán. En la tribuna de invitados italianos es tán presentes los dirigentes de los partidos que componen el llamado arco constitucional.

Entre los invitados destaca la presencia de Ciriaco de Mita, el primer secretario nacional de la Democracia Cristiana que acude a un congreso comunista, y Bettino Craxi, acompañado por sus más importantes colaboradores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1983

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