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Zubiri afirma que su vida es una inquisición de la realidad

Los dos últimos volúmenes de Xavier Zubiri, Inteligencia y logos e Inteligencia y razón, de su trilogía sobre la Inteligencia humana, fueron presentados el pasado lunes en la Fundación Urquijo de Madrid. Habló en primer término el presidente del Banco Urquijo, Jaime Carvajal y Urquijo, quien expresó el honor que significaba para la fundación la presentación de los libros de Zubiri. En el acto, éste afirmó que su vida es una inquisición de la realidad.

Al final del acto, Xavier Zubiri agradeció las demostraciones de cariño y amistad dadas por los conferenciantes y manifestó que su vida es una inquisición de la realidad. Reiteró la tesis fundamental de su obra sobre la unidad de la razón, de la inteligencia y del sentir, actos basados en la impresión sensible de lo real.El profesor Ignacio Ellacuria, rector de la Universidad centroamericana Simeón Cañas, de El Salvador, abrió las intervenciones. Empezó por señalar que esta trilogía de Zubiri es de una sólida y férrea unidad. Es una obra sistemática, de una enorme claridad, pero dificil, pues no es accesible a una lectura frívola e inmediata. Son libros de filosofía pura, pues se ocupa de los grandes temas filosóficos de todos los tiempos, como realidad, ser, juicio, inteligir, concepto, ofreciendo soluciones a esos problemas.

Pero no es una obra la de Zubiri, como se ha afirmado, de pura filosofía ajena al hombre, a la historia y al mundo. Por el contrario, afirmó el profesor Ellacuria, Zubiri opera una recuperación del animal en el hombre y su obra es un instrumento de aplicación útil para la biología, ética, estética, matemática y las ciencias particulares en general. También realiza una crítica de la filosofía en general como un todo, mediante una completa revisión disidente de todas las filosofías. El pensamiento de Zubiri no es estático ni conservador, como se ha dicho, sino rebelde, crítico, revolucionario. Después de enumerar las tesis básicas innovadoras de los tres libros, señaló que para Zubiri la esencia de la razón es la libertad. Nos encontraríamos, pues, con el libro -el que soñaba Mallarmé- clave para la inteligencia del universo, indispensable para proseguir el camino de la futura investigación filosófica. A continuación, Diego Gracia, catedrático de Historia de la Medicina, explicó la historia externa de esta trilogía de Zubiri.

Así, en junio de 1976, los discípulos del seminario propusieron a Zubiri que les explicase el proceso de la intelección humana. La gran hazaña de Zubiri ha sido el descubrir una tercera vía entre el realismo ingenuo, escolástico y el subjetivismo ingenuo de Kant mediante la unidad del sentir y del inteligir, del análisis descriptivo del acto de intelección. A este propósito rechazó todas las falsas interpretaciones que se han hecho de la filosofía de Zubiri, que van desde la fenomenología existencial cristiana que se quiso ver en sus primeras obras, pasando por Sobre la esencia, que se interpretó como obra neoescolástica y realista ingenua. Sin embargo, con esta trilogía sobre la Intelección humana ya no caben deformaciones ni malas interpretaciones. Es una obra cumbre al servicio de la verdad. A los dos siglos de la aparición de las grandes críticas de Kant, ve la luz una obra como la de Zubiri, de la misma trascendencia histórica. Luego, Pedro Laín Entralgo, director de la Real Academia Española, empezó por declarar que era un diletante de la filosofía de Zubiri, en el sentido de que profesaba una filo-filosofía a su obra. De ella recibió estímulos y orientaciones para su creación científica. A semejanza de Aristóteles y Descartes, que crearon una filosofía primera que desarrollaron posteriormente en una segunda, Zubiri ha incoado una filosofía del hombre, de la religión; una teoría de la ciencia, y hasta una cosmología. Su obra última sobre la Intelección humana, añadió Laín, que servirá de incitación al matemático, al físico, al psicólogo y sobre todo iluminará el terreno problemático de la neuropsicología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 1983