Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:

George Cheyne presenta en Barcelona el sexto tomo de la obra de Joaquín Costa

George Cheyne era, hasta hace muy poco tiempo en que se jubiló, profesor de literatura en la Universidad de Newcastle-upon-Tyne (el Reino Unido), en sus ratos libres o, como él dice, "en los fines de semana" se dedicaba a investigar sobre la vida y la obra de Joaquín Costa. Fruto de ello son las obras completas de éste que está publicando la editorial zaragozana Guara, y de la que ya ha aparecido el sexto volumen, presentado el pasado lunes en Barcelona, con asistencia del propio Cheyne.

El volumen presentado el pasado lunes en Barcelona es el tercero de los correpondientes a Oligarquía y caciquismo como forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla.

Pregunta. ¿Cual es, en estos momentos, el interés que puede derivarse de la reedición de las obras de Costa?

Respuesta. Hay un interés doble. Lo primero que hay que hacer es editar de nuevo las obras que el propio Costa publicó, algunos de cuyos textos ya no existen. Pero el interés mayor consiste en deshacer la biblioteca Costa y rehacerla, porque después de su muerte su hermano Tomás recogió artículos, cartas, manifiestos, sin ningún orden y por lo tanto dan una idea muy poco exacta del pensamiento de Joaquín. Luego queda publicar los diarios y algunos escritos particulares que tienen la familia Ortega y la familia Auset, de Graos. En este sentido, dentro de un mes se publicará un libro mío que se llama El don del consejo y que es el epistolario entre Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos, entre 1868 y 1910.

P. Pero los textos editados de Costa ¿son para especialistas o también para el gran público?

R. Fundamentalmente interesan al intelectual, al historiador preocupado por la segunda mitad del siglo XIX y al hombre de leyes. En general, la mayoría de las obras de Costa son para especialistas. Posiblemente la otra parte de su obra, la no publicada o mal publicada por Tomás Costa, sea más interesante para el gran público. Por ejemplo Los siete criterios de gobierno o Quienes deben gobernar después de la catástrofe.

P. Una de las cuestiones más devatidas sobre Costa es su actitud frente a la necesidad de una revolución.

R. La actitud de Costa hacia la revolución no es demasiado clara. Por una parte, ve la necesidad de una revolución, pero el siempre pensaba en términos agrícolas, el 70 % del país era agrícola, pero a la vez sabía que una revolución lleva consigo mucha sangre, por eso, en mi opinión, Costa se ha manifestado siempre partidario de la legalidad. Si hubiera habido una revolución no creo que la hubiera dirigido. Más bien creo que Costa fue el hombre que uno desearía tener a sus espaldas, un poco como Alfonso Guerra y Felipe González.

P. ¿Ha encontrado usted muchas dificultades para realizar sus investigaciones?

R. Sí, especialmente en los primeros años, de 1960 a 1964, cuando Costa formaba parte de la antiespaña. Desde entonces las dificultades han sido de otra índole, yo trabajaba en verano y la mayoría de las bibliotecas estaban cerradas. A veces he estado a punto de arrojar la toalla, porque es muy difícil trabajar con medios escasos. Yo a Costa le dedicaba los fines de semana y las vacaciones. La voluntad ha podido más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 1983