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El disco compacto y el vídeo-disco, estrellas en el Midem de Cannes

Las producciones e impresiones gráficas y sonoras de los géneros convencionalmente denominados clásicos han tenido cabida, por primera vez, en el recién clausurado Midem Clásico de Cannes (Mercado Internacional del Disco y la Edición Musical Clásico) que, hasta ahora, sólo estaba dedicado a las varietés.El nuevo palacio de festivales ofreció la más amplia posibilidad para un encuentro como el Midem. Basten algunas cifras: más de catorce mil metros cuadrados para la realización de exposiciones, diez salas de diversos tamaños para reuniones y tres auditorios de trescientas, 1.100 y 2.400 localidades, respectivamente.

Todo ello, dentro de un complejo funcional (no demasiado bello, esta es la verdad), situado a la orilla del mar, a la entrada del puerto viejo.

Tales dispositivos han permitido la celebración, dentro del gran encuentro musical del Midem, impulsado en lo clásico por Pierre Vozlinsky, de quince reuniones de especialistas: Unión Europea de Radiodifusión (radio y televisión), SIMC (música contemporánea), concursos internacionales, bureaux de conciertos, editores, juventudes musicales, IMZ (International Musik Zentrum), autores y compositores, jurídicos especializados en la industria del espectáculo y alguna más, que reunieron a setecientos profesionales de alto nivel en sus respectivas actividades.

Un gran número de stands fue visitado por millares de personas, convocadas al mismo tiempo por grandes exhibiciones de jazz, música extraeuropea, folk, pop, rock, recitales y conciertos de música clásica, que abarcaban desde el barroco a la más estricta vanguardia.

Dos 'juguetes'

Desde el punto de vista meramente discográfico, las estrellas del presente Midem han sido, por una parte, el disco compacto, llamado a reformar el panorama de la industria en un plazo máximo de diez años -cuando denominemos discos antiguos a los actuales elepés- y, por otra, el vídeo-disco, extensión musical del arrollador mundo del vídeo. Los dos juguetes deberán luchar muy duro para imponerse a una sociedad de consumo en generalizada situación depresiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 1983