El exilio activo del gobernador Oscar Raúl Bidegain
Gobernador general de la provincia de Buenos Aires (la más importante de Argentina, con el 40% de la población y de los recursos económicos) en 1973, cuando Perón volvió a la presidencia de la República, Oscar Raúl Bidegain, exiliado en Roma y Madrid desde 1977 (año en que el Gobierno militar le buscó sin éxito para encarcelarlo y responsabilizarlo de la etapa anterior, junto a otras 36 personas), es uno de los escasos ejemplos de un activo y organizado exilio político.De padre vasco-francés y de madre navarra, emigrados a Argentina principios de siglo, Bidegain, de 72 años, es la cabeza del Movimiento Peronista Montonero (MPM) en España. El MPM se fundó con la fusión entre el Partido Peronista Auténtico, que él mismo creó, y la guerrilla montonera, exiliada en Roma en el año 1977. Aunque no lleva actividad política contraria a la Convención de Ginebra -ya que todas las reuniones del MPM se celebran fuera de España-, no desaprovecha ocasión para crear estado de opinión contrario a la actual Junta Militar que gobierna Argentina, de la que asegura "está tocando su fin, porque los militares que gobiernan están corrompidos, están peleados entre ellos y el pueblo les odia, porque han secuestrado la voluntad popular y se han convertido en infames traidores a la patria".
Admirador del general Juan Domingo Perón, se dedicó por entero a la política a partir del golpe militar que lleva a la presidencia de Argentina a este general en 1943. Diputado nacional en 1948 y 1953, presidente del grupo mayoritario de diputados, le son confiscados los bienes y es metido en la cárcel durante dos años después del nuevo golpe militar de 1955, que provocó, entre otros, el exilio de Perón en Madrid hasta que regresó al poder, en 1973.
En ese año alcanzó por mayoría el puesto de gobernador de la provincia Estado de Buenos Aires, aunque dimitió poco antes de la muerte de Perón, en 1974. Cuando los militares derechistas dan un nuevo golpe de Estado en 1976, y ante la pasividad de todas las fuerzas políticas, que llegaron a ver incluso con buenos ojos el fin del mandato de Isabel Perón, funda el Partido Peronista Auténtico. y tiene que pasar a la clandestinidad cuando la Triple A le condena a muerte.
Decide salir de Argentina -donde vivía en pisos que iba alquilando con nombre falso de mujer- cuando le incluyen en el acta institucional, junto a 36 personas más, acusadas de corrupción, haber causado daños irreparables a la nación argentina y subversión.
"Es la mayor ridiculez que se pudo haber escrito nunca. Pero tuve que salir porque me esperaban más de treinta años de cárcel. Hicieron contra mí la mayor campaña de desprestigio en Prensa, radio y televisión. Llegaron a ordenar mi captura porque encontraron en mi casa de campo 5.000 cartuchos de tiro deportivo. Me acusaron de tener un arsenal destinado a la subversión, cuando -como campeón del mundo de tiro en dos ocasiones- tenía esa munición en el campo para entrenarme y, además, todo el mundo lo sabía". El propio juez al que se obligó a dictar esa orden se negó y prefirió dimitir.
Viaja con frecuencia a Latinoamérica y sólo aspira a poder volver con su mujer y sus dos hijos. "No puede durar más la dictadura argentina. Son tan torpes que bordean el ridículo. Cuando registraron mi casa de Buenos Aires adjuntaron como prueba en mi contra un libro de Sartre, Los caminos de la libertad, porque en esa edición, en la portada, había un símbolo similar al de los montoneros".
"En el exilio se aprende una cosa hermosa: el significado de la palabra solidaridad. Puedo decir que es lo único gratificante del exilio".
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