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Los 'azules' derrotan a los democristianos en el congreso de UCD, iniciado en un ambiente de gran tensión

La primera jornada del congreso extraordinario que Unión de Centro Democrático (UCD) celebra en un hotel madrileño confirma las posibilidades de escisión que ya se venían apuntando en los últimos días. A tenor de lo ocurrido ayer en las comisiones de estrategia e ideología, y por los comentarios de pasillos, puede afirmarse que el sector azul, también llamado martinvillista, está en condiciones de hacerse con el control del partido, convirtiendo a éste en una federación, tanto ideológica como territorial, con José María de Areilza como presidente. Para el cargo de secretario general, anoche se barajaban con insistencia los nombres de Gabriel Cisneros y Enrique Marfany.

Es éste un congreso que se realiza en un ambiente de extrema crispación, donde las diferentes posturas -limitadas, a fin de cuentas, a dos grandes sectores: el azul y el democristiano-, no sólo no consiguen la conciliación, sino que han llegado a producirse incidentes verdaderamente desagradables entre los dirigentes de ambas. Ayer, el principal valedor de los azules en este congreso, el portavoz adjunto del grupo parlamentario centrista en la Cámara baja, Gabriel Cisneros, calificó a los democristianos que no están de acuerdo con sus posiciones de "sectarios, dogmáticos y fascistas". Estos insultos, pronunciados ante los medios informativos, causaron hondo malestar entre los democristianos, uno de cuyos dirigentes, el ex secretario del partido, Iñigo Cavero, conminó en privado a Gabriel Cisneros a debatir ante el pleno de este congreso, que se reunirá hoy, quién había tenido una trayectoria política pasada más próxima al fascismo, si los democristianos que estuvieron en la oposición o los azules que participaron en el poder del general Franco.La ausencia del ex presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, que ha preferido desplazarse con su mujer a Lisboa antes que acudir a este decisivo congreso extraordinario de los centristas, el desentendimiento de.Pío Cabanillas, que tampoco apareció a lo largo de todo el día de ayer, y las declaraciones de los, hasta hace pocos días ministros, como Luis Gámir, que manifestaba entre pasillos: "Yo estoy aquí de visita y el lunes, cuando. esto esté finalizado, me marcho del partido", completan el cuadro desolador que ofreció la primera jornada del congreso de UCD.

Quinientos compromisarios venidos de las difbrentes provincias españolas acuden a este congreso. Ni azules ni deniocristianos pudieron precisar quién tiene la mayoría, si bien ésta puede deducirse del resultado de las votaciones que anoche se obtuvieron en las comisiones de trabajo: ganan los azules. Esta circunstancia puede permitir adelantar lo que va a ocurrir en la clausura de hoy, domingo, es decir, que este último sector mencionado va a mantener el control del partido y ello obligará a los democristianos agrupados en torno a la Fundación Hurnanismo y Democracia a abandonar las siglas centristas.

Salvar el grupo parlamentario

No obstante, Landelino Lavilla no encabezará la marcha de este sector al que ideológicamente pertenece, entre otras razones, porque mantener UCD sin disolverse significa también lograr la supervivencia del grupo parlamentario de doce diputados que él mismo preside en el Congreso. Por esta razón no puede incluirse a Landelino Lavilla, ni, muy probablemente, a su hombre de confianza Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona, ni tampoco al otro diputado democristiano García Agudín, entre los dernocristianos, que abandonarán UCD. Pero sí están, entre estos últimos, hombres como Fernando alvarez de Miranda, Luis de Grandes, Javier Tusell, Íñigo Cavero, Juan Antonio Gómez Angulo y Javier Rupérez.

El congreso se inició con una hora de retraso sobre lo previsto. El primer acto oficial del mismo fue la constitución de la mesa que, en única candidatura, quedó constituida por las siguientes personas: presidente, Cecilio Valverde; vicepresidentes primero y segundo, Luis Mardones y Antonio Díaz Fuentes, respectivamente, y, en calidad de secretarios, Miguel García Fuentes y Francisco Baz.

A continuación, Landelino La villa pidió la palabra para exponer, entre otras cosas, las siguientes consideraciones: "El único elemento de referencia que UCD ha tenido hasta el desastre electoral del 28 de octubre ha sido el poder, únicamente el poder, y eso lo esta mos pagando muy caro"; "hace dos años", prosiguió Lavilla en clara referencia al congreso de Palma de Mallorca, "ya intuí que había en este partido elementos claramente disolventes, a pesar de lo cual acepté ser presidente el pasado mes de julio por entender que si la crisis interna del partido, en aquellos días en el poder, trascendía a la sociedad, el sistema democrático podía resentirse seriamente".

"Después del 28 de octubre", prosiguió Landelino Lavilla, "pensé que era conveniente la celebración de este congreso extraordinario por tres razones: en primer lugar, porque UCD había concluido ya la etapa en la que esas siglas eran sinónimo de poder; en segundo lugar, porque las conclusiones que adoptamos en el congreso de Palma han quedado completamente desfasadas, y en tercer lugar, porque la alteración en los órganos del partido, debido a las constantes fugas y bajas que hemos sufrido, imponía una nueva reestructuración de las personas que integran sus órganos directivos".

Tras insistir en la necesidad de un partido de centro, Landelino Lavilla dijo que había que crear una nueva opción centrista, "cuyo fin principal", dijo, "tiene que ser que el PSOE no se consolide como opción hegemónica, porque yo entiendo que aún no se puede hablar de bipartidismo cuando los socialistas han doblado en votos a Alianza Popular".

Lavilla finalizó diciendo que él no se pronunciaba sobre la petición de los azules de reconvertir UCD en una federación de partidos. Lo que sí dejó muy claro es que había buscar personas nuevas para los órganos de dirección.

Gabriel Cisneros, el principal protagonista de la postura de los azules, pidió asimismo la palabra por una "cuestión de orden", según manifestó ante los compromisarios, pero en realidad, lo que hizo fue alabar la gestión de Landelino Lavilla como presidente del partido pero añadir a continuación que el hombre idóneo para presidir UCD era José María de Areilza. Cisneros no ocultó a los compromisarios que la reunión que celebró parte del comité ejecutivo centrista en la madrugada de ayer, para proponer formalmente a José María de Areilza como nuevo presidente del partido, terminó sin acuerdo.

No obstante, Cisneros recordó que la federación de partidos que él propugnaba se encontraba sin líder, y que era necesario lograr el consenso en torno a la figura de Areilza para impedir la autodisolución. A última hora de la noche de ayer el conde de Motrico aceptó la propuesta después de entrevistarse con Martín Villa y Landelino Lavilla.

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