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Entrevista:

"El Vaticano tendrá que, pagar"

Nerio Nesi, socialista, es el presidente de la Banca Nazionale del Lavoro, que ahora controla al Nuevo Banco Ambrosiano

De las cenizas, que aún queman, del viejo Banco Ambrosiano de Roberto Calvi, acaba de nacer el llamado Nuevo Banco Ambrosiano. Al mayor imperio bancario privado de Italia sucede ahora una sociedad compuesta al 50% por capital privado y estatal. La más importante de las bancas controladas por el Estado que forman parte del Nuevo Banco Ambrosiano es la Banca Nazionale del Lavoro.

Al frente de la Banca Nazionale del Lavoro está, por primera vez como presidente, un socialista, Nerio Nesi, que, además de ser un político de raza, ya que es miembro de la dirección de su partido, es, sobre todo, un técnico, un verdadero banquero.Nesi ha sido, durante las últimas vicisitudes de la quiebra del Ambrosiano y del nacimiento del nuevo banco, uno de los principales protagonistas. Es un testigo y conocedor de excepción. Y por primera vez durante esté agitado y triste período de la historia bancaria italiana ha aceptado someterse al interrogatorio de un periodista.

Pregunta. La quiebra de la mayor banca privada de Italia, con toda su secuela de muerte y misterio, hace indispensable la pregunta sobre si el mundo bancario privado de este país está enfermo, corrompido o incluso muerto. ¿Cuál es su opinión?

Respuesta. Lo que más me interesa subrayar en este momento es que está declinado el espíritu de la gran burguesía, la detentora clásica y tradicional del capital financiero, cosa que, por ejemplo, no pasa en Francia. La confrontación entre ambos países, a mi juicio, es sintomática. En Francia, frente a fenómenos de nacionalizaciones realizadas por el Partido Socialista, fiel a su programa electoral, la gran burguesía se revela sin excluir ningún medio, incluso el linchamiento moral de dirigentes. Ahora bien, esto, si por una parte tiene aspectos negativos, los tiene, por otra, positivos, es decir, demuestra la vitalidad de una parte del país. En Italia, por desgracia, la situación es diversa. Incluso en el campo industrial se advierte una disminución de la presencia de familias tradicionales que con su presencia daban el tono. Ha quedado prácticamente la primera la familia Agnelli. La misma familia Pirelli, considerada la segunda, ya no da aquel tono que a la industria lombarda daba el viejo Pirelli. Y lo mismo ha ocurrido con Olivetti.

Se podría decir que aquí saltan todos los esquemas, incluso los esquemas marxistas. Ahora bien, la situación del banco privado italiano hay que analizarla hoy a la luz de la profunda crisis de todo el capital privado, y cuando yo sostengo la tesis de que el sistema bancario italiano es ya suficientemente de propiedad del Estado y sostengo la tesis de una pluralidad de sujetos accionarios, nunca he pensado, por ejemplo, en la participación de grandes grupos, sencillamente porque no existen. Los bancos privados, en manos de ciertas familias, aun siendo muy dignos, son demasiado pequeños para poder hacer una política.

P. ¿Pero no piensa que los casos de Sidona y Calvi han dejado una huella profunda en el ya enfermo mundo bancario privado de este país?

R. No cabe duda, y la gente se pregunta, con razón, desde estos dos casos clamorosos, sobre todo el de Calvi, que es enormemente más importante que el de Sidona, si no sería mejor para Italia que todo el mundo bancario pasara a manos del Estado. Pero yo pienso que cuando se habla de estructura de banco privado no se entiende necesariamente de un banco propiedad de una persona o de una familia.

P. ¿Cómo se explica que el Nuevo Ambrosiano, que ha sustituido al viejo Ambrosiano de Calvi, un banco completamente privado, será hoy un banco mitad público y mitad privado? ¿Significa que el Banco de Italia no se ria de un banco completamente privado?

R. No, el motivo ha sido otro, que confirma la crisis de los bancos privados de la que acabo de hablarle. Precisamente cuando tuvimos las primeras reuniones con el gobernador del Banco Central de Italia para el asunto del Ambrosiano, lo primero que se nos dijo, y todos estuvimos en seguida de acuerdo, fue que se formara un grupo de bancos que conservaran lo más posible la estructura privada del anterior banco de Calvi, pero esto no fue posible porque de los bancos privados que fueron convocados no todos recogieron la invitación. Todo hubiera hecho pensar que frente a una quiebra del imperio bancario privado hubiesen sido los mismos bancos privados, en defensa de la categoría, quienes se ofrecieran a salvarlo. Sin embargo, no fue así, y tuvimos que acabar formando un banco mixto.

P. ¿Cuál ha sido la erivergadura de la quiebra del Banco de Calvi? ¿A qué otros casos se puede parangonar?

R. Creo que sólo se puede comparar a ciertas quiebras de bancos americanos de los años treinta. Su magnitud no es ciertamente inferior a los 150.000 millones de pesetas. Es una cosa gorda.

P. Una pregunta que se hacen no pocos observadores es cómo es posible que se haya llegado a una quiebra de esta magnitud sin que ni el Banco Central de Italia ni el mismo Vaticano se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo.

R. En tanto que parte interesada, el Banco Vaticano, a mi parecer, lo sabía. Lo que podría maravillar es lo del Banco de Italia. Sus responsables, personas de gran capacidad y prestigio, han defendido la tesis de que habiéndose debido el crack, sobre todo, a la actividad exterior del Banco Ambrosiano, esta actividad permaneció siempre escondida a sus inspectores, que no podían ir a las filiales extranjeras. Yo pienso que el nudo de la cuestión está en dos puntos estructurales. En Italia falta una legislación sobre lós balances consolidados y sobre la propiedad de los bancos. Y ésta es una experien cia que puede servir también para ustedes los españoles. El gran problema es el de la transparencia de la propiedad bancaria. Por eso después del escándalo Calvi, han sido presentados al Parlamento dos proyectos de ley que deberán ser aprobados en seguida.

P. Y ahora una pregunta delica da. ¿Qué hay de verdad en el asun to del Vaticano y el Banco Ambrosiano? ¿Existe una real responsabilidad del Instituto de Obras de Religión (IOR) en la quiebra del banco de Calvi? ¿Es de verdad inocente el Vaticano como se continúa afirmando?

R. Creo que cada vez se afirma con menos fuerza. Yo creo que, en su intervención ante el Parlamanento, el ministro del Tesoro, el democristiano Nino Andreatta, dando un gran ejemplo de sentido de Estado, ha considerado que la situación que se ha creado en la relación IOR-Banco Ambrosiano ha creado de hecho una auténtica sociedad entre el banco del Vaticano y el banco en quiebra. La intervención del ministro del Tesoro, que yo comparto plenamente, ha creado una tensión entre la Ciudad del Vaticano y el Estado italiano, como no existía desde hace años.

Ha habido encuentros entre el ministro de Asuntos Exteriores italiano y el secretario de Estado. Esto sucedía antes que empezaran a descubrirse los fondos en los bancos suizos de propiedad del Banco Ambrosiano. Pero esto no cambia, a mi juició, las responsabilidades del IOR. Permanece el misterio sobre el destino final de una parte de los fondos, que, cogidos a través del Banco Ambrosia no holding de Luxemburgo, han sido después transferidos a otros bancos del grupo y prestados po estos bancos a sociedades fiduciarias garantizadas por el IOR.

P. ¿Cuál sería, pues, la deud del Vaticano con el Banco Ambrosiano?

R. Aproximadamente, unos 60.000 millones de pesetas. El total de las deudas del banco son 120.000 millones de pesetas. De éstos, una parte han sido encontrados. Se trata de auténticos robos hechos por Calvi, que se llevó el dinero a bancos suizos. Esta cantidad es de unos 40.000 millones de pesetas. Teniendo en cuenta que existían seguramente algunos otros préstamos a terceros, se puede concluir que la deuda Vaticana oscila entre quinientos y seiscientos millones de dólares, unos 60.000 millones de pesetas.

P. ¿Ustedes piensan que el Vaticano pagará o bien Italia acabará absolviendo al banquero del IOR?

R. No, yo espero y deseo que se llegue a una negociación ya que esto no favorece la misión universal de la Iglesia. Para el Vaticano podrá ser un gran sacrificio, pero será también como salir del túnel, de ese túnel que ha dado al Vaticano la imagen de Iglesia de los negocios. El Vaticano tendrá que pagar, aunque tenga que hacerlo poco a poco.

P. Hay quien piensa que existen otros elementos, una especie de cóctel a la italiana en la que se han mezclado no casualmente personajes como Sindona, Gelli, Calvi, Marcinkus y Peccorelli, es decir, Mafia, masonería, Vaticano y servicios secretos, y todo ello representado y amasado dentro de la logia Propaganda Dos (P-2). ¿Cuál es su parecer?

R. Confieso que inicialmente yo fui uno de los que no dieron bastante importancia al fenómeno de la P-2, a su fuerza subversiva. Pensaba que la masonería era un hecho de anticuario, casi ridículo. Hoy estoy convencido de que la cosa es más grave y seria de lo que yo creía, y los últimos acontecimientos la hacen aún más siniestra. De la cosa superada y ridícula a la asociación de gente para hacer negocios, que era lo más grave que yo había pensado al principio, se ha pasado a una asociación que, si se pudieran probar todas las acusaciones que se le hacen, es algo muy serio por sus lazos internacionales y las sospechas de intervención en hechos terroristas como la matanza de Bolonia.

P. Si Gelli es el personaje que es acusado de tantas culpas graves, y no sólo bancarias, ¿cómo explica que Suiza no quiera entregarlo a la justicia italiana?

R. En primer lugar, le confieso que yo mismo me he sorprendido positivamente del hecho de que Suiza, deteniendo a Gelli, haya comprendido que la desventaja que le acarreaba al ser el refugio de todos los pecadores es mucho mayor que las ventajas que recibía. El hecho de que Suiza haya aceptado que un gran operador haya sido detenido en un banco, porque si ellos no hubieran querido no hubiese sido encarcelado, y el hecho de haber puesto a disposición todos los datos es un hecho de gran importancia. Y si lo han hecho porque la suma algebraica del daño que les acarreaba era mayor que las ventajas de la complicidad. Por otra parte, a ningún gran banco le puede gustar que se le pongan las esposas a un cliente de tanto prestigio dentro mismo del banco. Por eso la, detención de Gelli en Suiza es muy importante. Y por lo que se refiere al hecho de no dejarle venir a Italia no hay que olvidarse que la magistratura de todos los países es muy celosa de sus prerrogativas. Han sido ellos quienes lo han cogido y es como si dijeran: queremos ir primero nosotros a fondo en esta historia.

P. Personalmente, ¿usted, como banquero, ha creido alguna vez en la tesis del suicidio de Calvi?

R. No.

P. ¿Por qué.

R. No comment.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1982