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Crítica:MUSICA / CLÁSICA

Primer concierto de Peter Maag como principal director invitado de la Orquesta Nacional

Maganificat y Pastoral.Orquesta y Coros Nacionales. Director: Peter Maag. Obras de Beethoven y Bach.

Teatro Real. 8, 9 y 10 de octubre.

Bajo la dirección de Peter Maag, la Orquesta y el Coro Nacionales iniciaron su nueva temporada en el Teatro Real, de Madrid. El programa, la Sinfonía número 6, Pastoral, de Beethoven, y el Magníficat, de Juan Sebastián Bach, que obtuvieron versiones bien realizadas y mejor pensadas.

Como es sabido, el suizo Peter Maag, de 63 años de edad, que fuera maestro de Jesús López Cobos, ha sido contratado como principal invitado para la temporada 1982-1983, lo que constituye un hecho nuevo en la historia de la Nacional que dará, probablemente, resultados muy positivos.

Hay que señalar, en principio, que el sonido de la orquesta estuvo, en esta ocasión, muy cuidado y que su cuerda recordó la de sus mejores tiempos del pasado. Peter Maag es un maestro ducho, con larga experiencia en todos los géneros y estilos, y una vida intensa al lado de grandes personalidades de la dirección: Furtwängler, Walter, Toscanini, Ansermet.

Creo que en su visión de la Pastoral, se advierten tales herencias. La entendió serena, desnuda de retórica, clara de coloraciones, bien respirada, fraseada y cantada. Expuesta con un sentido tan lineal y unitario, sabiendo relacionar los diversos tiempos, imaginada con tal seguridad de pensamiento que hizo más perceptibles las diferencias entre la idea y la realización.

No son otras sino las derivadas de insuficientes ensayos: desigualdad de planos, desigualdad también en la ligazón entre unos y otros instrumentos o secciones, cierta tendencia de nuestras orquestas (y aún diría de casi todas las latinas) a dejar caer los finales de frase. Detalles que tienen su importancia y que Maag corregirá en su relativamente prolongado trato con la Orquesta Nacional.

Lirismo comedido y rigor musical

En el Magníficat, de Bach, esa hermosa y precisa obra que alguien denominó la pasioncilla, tanto el coro, bien trabajado por Enrique Ribó, como la orquesta y los solistas, unificaron sus contribuciones en servicio de la idea general de Peter Maag. Conociéndole, puede imaginarse cuál es: lirismo comedido, claridad, evidenciación de los trazos dramáticos y rigor musical.

Para empezar, tuvo Maag el buen criterio de hacernos escuchar, los cuatro fragmentos independientes (señalados en programa como A, B, C y D) que Bach incluyó en la primera versión de la obra, de 1723, utilizando, al parecer, textos de Navidad, procedentes de una cantata de Johan Kuhnau. Por su espíritu y estilo, estas cuatro piezas corales, otorgan al conjunto una más rica variedad y, sobre todo, la añaden un sentimiento más íntimamente popular.

Los solistas

Si salvamos un par de momentos (el coro Freut euch und jubiliert - y el trío Suscepit Israel, de soprano, mezzo y contralto) un tanto inseguros, el Magníficat nos llegó en una traducción de considerable mérito, a lo que coadyubaron los solistas: Linda Russell, excelente de timbre y estilo; María Aragón, que fraseó admirablemente; Carmen González, contralto muy coloreada y familiarizada con el repertorio barroco; el tenor Justin Lavander y el bajo Stafford Dean, nombres destacados dentro del rico panorama británico de oratoristas.

Los flautas Arturo de los Santos y Antonio Arias; el óboe de amor, Salvador Tudela; el cello, Alvaro Quintanilla; el contrabajo, Máximo Fariñas, y el organista Marcos Vega, tuvieron a su cargo distintos cometidos solistas instrumentales, que cumplieron con todo acierto. En definitiva: un concierto de calidad e interés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1982