Italia tendrá un nuevo Banco Ambrosiano con un 50% de capital público

Desde mañana, Italia tendrá un nuevo banco Ambrosiano, tras haber sido liquidado forzosamente por el ministro del Tesoro y el gobernador del Banco Central el imperio del difunto Roberto Calvi, que era la institución bancaria privada más importante y más fuerte de este país.
El nuevo banco garantiza todos los depósitos del viejo banco y tendrá un capital de cuarenta mil millones de dólares. Está formado por siete empresas bancarias, entre ellas, la Banca Nazionale del Lavoro, que es el banco público más importante de Italia y uno de los más prestigiosos de Europa.
Prácticamente, el nuevo ambrosiano hereda del antiguo todas sus estructuras y podrá empezar a trabajar ya el miércoles próximo. Eso sí, hereda también casi mil millones de dólares evaporados aún no se sabe dónde ni cómo. En buena parte tendrá que responder el IOR del Banco Vaticano, que garantizaba las operaciones de Calvi a través de las filiales extranjeras, sobre todo de América Latina.
Todos los observadores afirman que la liquidación del Ambrosiano se había hecho necesaria e indispensable, dado que el mayor banco privado italiano "se había convertido en un centro oculto de poder en manos de la logia masona de Licio Gelli, la Propaganda Dos (P-2), sobre la que hoy recaen acusaciones gravísimas, como el secuestro y la muerte de Aldo Moro y la matanza de la estación de Bolonia de 1980, donde murieron más de cien personas inocentes.
Por su parte, Calvi, afirmaban ayer diversos diarios, había creado con los institutos de crédito extranjeros "una situación de desazón sin precedentes en el mercado del Eurodólar".
El presidente del nuevo banco Ambrosiano es Giovanni Bazoli, actualmente vicepresidente del Instituto San Pablo de Brescia. Tocará a él y a su consejo de administración ahora hurgar a fondo en la hosca historia interna del ex banco de Calvi para descubrir muchas cosas, aún en el misterio.
Mitad público, mitad privado
La nueva realidad del Ambrosiano está constituida al cincuenta por ciento de capital público y dé capital privado. Una decisión que, según Repubblica, se hizo necesaria para intentar salvar lo que quedaba de un sistema bancario privado en un país como éste, en el que el noventa por ciento de los bancos son de derecho público y en el que la banca privada no ha tenido mucho éxito. Precisamente el crack del Ambrosiano llega a los ocho años de la otra quiebra del banco de Michele Sindona, que pertenecía a los pocos bancos privados italianos.Ahora todos se preguntan cuál será el verdadero precio que en realidad pagará el Estado por esta nueva quiebra del Ambrosiano. Y nadie sabe aún responder. Pero de lo que no cabe duda es que el primer precio que se pagará es una falta de credibilidad internacional ante los banqueros privados de este país, que se han demostrado sin escrúpulos, mezclados en bandas mafiosas y masonas y entregados en manos del Vaticano, del que, por una parte, se han servido para sus enjuagues y, por otra, lo han comprometido moralmente. El mismo ministro del Tesoro, el democristiano Nino Andreatta, ha afirmado que la nueva quiebra de la institución bancaria privada italiana es un "día negro para el capitalismo", para un capitalismo como el que encarnaba Calvi, que Andreatta ha calificado de capitalismo "criminal y sin escrúpulos".
Criminalidad económica
Una criminalidad económica, ha añadido el ministro del Tesoro, que se puede y se deba combatir sólo con "instrumentos de control y de garantías del crédito", ya que, según él, lo que impidió al Banco Central de Italia y al Gobierno de poder controlar las voces que iban llegando cada vez más insistentes de operaciones ilegales del banco de Calvi fue "la posibilidad de Calvi de efectuar operaciones concentradas en paraísos fiscales, y el hecho que estos países se hayan siempre atrincherado bajo el secreto bancario para tutelar a dichos bancos". Y ha revelado Andreatta que, cuando los inspectores del Banco Central se fueron a estos países para indagar sobre el banco Ambrosiano, "sufrieron maltratos y hasta fueron registrados por parte de la policía local".Los bancos que han recogido la herencia del Ambrosiano y que han formado lo que se llamará desde mañana Nuevo Banco Ambrosiano, son el Banco Nazionale del Lavoro, el IMI y el San Pablo de Turín, los tres, de derecho público, y los bancos privados Popolare de Milán, San Paolo de Brescia, Commerciale de Regio Emilia y Crédito Romagnolo.
Ahora, el problema más urgente es el llenar el agujero de los casi mil millones de dólares, que son la deuda contraída con los bancos extranjeros de América Latina. Según el ministro Andreatta, este dinero tendrá que ser recuperado, aunque haya que recurrir a acciones legales contra estos bancos y contra el IOR del Vaticano, que fue quien garantizó a Calvi para poder hacer dichas operaciones. Según el ministro, por ahora existen sólo contactos para resolver esta situación. En gran parte dependerá de la decisión del Papa de pagar las deudas del arzobispo Marcinkus o bien de atrincherarse en la defensa jurídica, ya que, al parecer, no será fácil pescar al Vaticano por los caminos legales, al existir la carta de Calvi que eximía a monseñor Marcinkus de todas sus responsabilidades.
Y según Andreatta, el Gobierno italiano no cambiará su posición. El caso de Calvi y del Ambrosiano, con sus connivencias con la P2, con la Mafia y con todos los grupos de poder oculto, ha sido una sacudida tan grande en el país que no se excluye que la crisis del Gobiemo abierta ayer por los socialistas, y que podría llevar a nuevas elecciones anticipadas, pueda estar motivada sobre todo por esta tormenta abatida sobre el mayor imperio bancario privado del país.
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