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RELIGION

El polaco padre Kolbe será canonizado sin haber hecho milagros

Juan Pablo II acaba de tomar una decisión insólita: hará santo al franciscano polaco padre Maximiliano Kolbe el 10 de octubre, «sin esperar a que haga milagros». Es una excepción al canon 2.138 del código de Derecho Canónico, que exige dos milagros, aceptados por la Iglesia, para la beatificación y otros dos para la canonización. Por eso a veces pasan muchísimos años desde que un católico recibe la gloria de beato hasta que llega a la definitiva de santo. El padre Kolbe había sido beatificado en 1971 por Pablo VI, tras haber comprobado, según la Congregación para los Santos, que había realizado dos curaciones milagrosas.Ahora Juan Pablo II no quiere esperar más. Quiere tener él el honor de declarar solemnemente santo al heroico prisionero del campo de concentración de Auschwitz que el 4 de julio de 1941, a los 47 años de edad, murió en la terrible celda del hambre, tras haberse ofrecido voluntariamente en sustitución de un compañero suyo de prisión, padre de seis hijos, que aún hoy sigue vivo. De los diez condenados a la celda del hambre, sólo Kolbe continuó vivo después de la muerte de sus nueve compañeros. Los nazis acabaron con su vida inyectándole una dosis de fenol.

No será, sin embargo, considerado mártir, sino confesor, porque al parecer no ha sido posible comprobar que sus verdugos lo mataron «por odio a la fe católica».

La canonización del franciscano tendrá lugar en la plaza de San Pedro, dos días antes de que el papa Wojtyla salga de Roma para su visita a España. Al parecer, Juan Pablo II ha querido hacer coincidir la canonización del padre Kolbe, que es franciscano, con el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, que se celebra este año.

En un primer momento, el arzobispo de Cracovia, cardenal Macherski, había pedido al Papa que proclamara santo al padre Kolbe en Polonia, y precisamente entre las alambradas del campo de concentración de Auschwitz, al lado de los hornos crematorios y de la celda de la muerte. Pero los últimos acontecimientos de Polonia han aconsejado a Juan Pablo II hacerlo en la plaza de San Pedro.

La canonización de este religioso polaco había sido pedida por los obispos polacos y alemanes conjuntamente, como «un signo de reconciliación de ambos países».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1982