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Tribuna:TRIBUNA LIBRE

Empresa pública: desde los cielos, con rigor

CARLOS ESPINOSA DE LOS MONTEROSCon este artículo, su autor, vicepresidente del INI, quiere cerrar la polémica que ha venido manteniendo en este diario con el colectivo Arturo López Muñoz en torno al papel de la empresa pública en España, su función en la economía nacional, su control y sus pérdidas, esencialmente. El último trabajo de Arturo López Muñoz (EL PAIS, 5 de febrero de 1982) se titulaba "Empresa pública: Espinosa, que estás en los cielos", y de ahí el título que el replicante ha escogido para esta nueva entrega.

Desde los cielos, en donde al parecer estoy por decisión de un trío de profesores, convertidos en agentes de viajes extraterrestres, sólamente unas letras. Me disculparán que les escriba tan tarde, pero es que hasta aquí las cartas llegan con un cierto retraso, remitidas desde tan abajo. ¡Estamos tan lejos!Me preocupa que unos profesores tan doctos y capacitados hayan tenido que renunciar -por mi causa- al rigor y la metodología que suelen presidir la actividad docente, recurriendo a juicios personales, para intentar replicar aquel artículo que modestamente remití -todavía desde la tierra- a EL PAIS y que tan amablemente me fue publicado. Siento, de verdad, que no hayan encontrado mejores y más doctos argumentos. Porque no han respondido a una sola de las cuestiones planteadas.

Desde los cielos, no tiene especial importancia las incorrecciones, con alusiones personales incluidas, o el que se mezclen juicios subjetivos de valor con afirmaciones no fundamentadas; ni las citas inadecuadas, formuladas fuera de plazo y de contexto.

Desde los cielos, importa poco que, al hablar de las amortizaciones, cometan los profesores graves errores al interpretar las cifras de los balances y hasta aseguren que "informo paladinamente que los criterios de amortización de las empresas del Instituto son ortodoxos, se ajustan a las disposiciones legales y se aplican de forma consistente con independencia de los resultados de explotación de cada año".

No se trata de informar paladinamente, sino de una afirmación concreta y clara, como asimismo lo es el que los porcentajes que las amortizaciones representan sobre los inmovilizados netos son los que aparecen en los balances debidamente auditados y no los que insinuaban. No parece serio que, cuando se habla de presente y futuro, se cite un artículo referido a datos de 1978 y especialmente a sectores en los que el INI no está ya presente.

Desde los cielos, tampoco tiene importancia que, cuando contestan mis comentarios sobre la afortunada interrupción del proceso de traspaso de empresas en dificultades del sector privado al sector público, más que desmentirme me ratifiquen. Insisto en ello: desde 1979, en que se decidió por ley votada en cortes generales la incorporación al INI de Minas de Figaredo, ninguna otra empresa privada con pérdidas ha sido traspasada al INI.

Sí, ya sé que citan ustedes tres ejemplos extraídos de la memoria de 1980: Viajes Marsans, Fábrica de San Carlos y Babcock & Wilcox. Pero es que, como recogieron ampliamente los periódicos de la época -ver hemerotecas-, las tres sociedades pertenecían ya al grupo INI, pasando en ese ejercicio de la consideración de empresas indirectamente participadas, a través de otras filiales, a la de directamente participadas por el INI. Algo que suele ocurrir en los holdings.

Desde los cielos, tiene escasa importancia que desconozcan y confundan la presencia del INI en el sector energético. Primero, afirman que el INI está ausente de ese sector. Luego, se les informa -por entonces, ya lo sabían todos los españoles a través de los medios informativos- que el 55% de la inversión total del grupo se destina precisamente al sector energético. Finalmente, para no quedarse callados, entonan que "el INI está poco presente en la alimentación y la electrónica". Y añaden que losdatos contenidos en los PAIF de 1980 y 1982 son idénticos, cuando no coincide ni una sola de sus magnitudes.

Fijarse en el capital

Desde los cielos, tiene poca importancia que a los planteamientos sobre la estrategia del grupo INI se replique fijándose en el capital de las nuevas empresas creadas, concepto, como se sabe, ¡mportantísimo para un juicio de este tipo. Y se dice que es pequeño. Puede que les gustara un regreso al pasado con la creación de grandes monstruos empresariales, en capital, instalaciones y plantillas. Algunos intentos todavía existen para que el INI se dedique a estas cosas. Pero, a nosotros nos gusta más mirar hacia adelante y hacia fuera y nos parece que no es eso precisamente lo que están haciendo los países industrializados para intentar remontar esta importante y profunda crisis.

Desde los cielos, tampoco tiene excesiva importancia el elevado grado de preocupación de los profesores por los nombramientos en las empresas públicas. Espero que, en modo alguno, por razones de tipo personal.

Sea como fuere, resulta muy difícil rebatir los tópicos; especialmente cuando no se quieren aceptar los datos cuantificados y comprobables que se les suministran.

Ya que tanto les interesa, insistiré en el tema. Se preguntan "con qué fuerza puede hablarse de rigurosos criterios'de profesionalidad en la selección de los altos cargos de las empresas públicas". Pues facilitando, en lo que al grupo INI respecta, datos exactos y cuantificados, todos ellos comprobables. Pero, al parecer, esto no es suficiente.

Les ayudaré un poco más. Desde el verano de 1981, se han producido nombramientos de presidente en las siguientes empresas del grupo INI: Astilleros Españoles, Ensidesa, Equipos Nucleares, Secoinsa, ENOSA, ENDESA, Carcesa, Lactaria, ENISA, Hijos de J. Barreras, Textil Tarazona y ENUSA. Repasen, por favor, los currículos de las personas seleccionadas y determinen, con rigor, si se trata o no de auténticos profesionales. Exactamente igual ocurre desde hace ya mucho tiempo con los nombramientos de consejeros delegados y directores generales de las empresas del INI.

Y ¿cómo se buscan esos profesionales? Sencillo. El INI cuenta con una dirección de política y estructura de directivos que permite disponer permanentemente de una radiografía de formación y cualificación de todos los directivos del grupo. Esta labor se complementa con la contratación, para casos concretos, de organizaciones especializadas en caza de cerebros. A ello se añade -es verdad- un cierto esfuerzo de encantamiento personal. Es difícil, si no, contratar y conservar dentro del grupo a profesionales de primera línea, con retribuciones situadas entre el 30% y el 60% por debajo de las que ofrece el sector privado.

Desde los cielos, todas estas cosas carecen de especial importancia. Pero desde abajo, desde la tierra, sí resulta descorazonador que toda la aportación que se pueda recibir de tan doctos profesores sea del calibre de la que nos ha llegado hasta el momento.

P.D. Considero que tras los dos artículos por ambas partes hay elementos de juicio suficientes sobre este asunto, por lo que renuncio a continuar la polémica.

Carlos Espinosa de los Monteros es vicepresidente del INI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1982