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Buñuel relata sus confidencias en 'El último suspiro'

El cineasta español Luis Buñuel nos abre las puertas de sus confidencias a través del libro autobiográfico Mon dernier soupir (Mi último suspiro), escrito en colaboración con su amigo y guionista preferido Jean-Claude Carrière, y que acaba de publicarse en París. La publicación de esta obra está prevista para fecha próxima en España.A sus 82 años, Buñuel, temeroso de seguir los pasos de su madre y encerrar en el pozo de la amnesia una vida rica, nos la ofrece en trescientas páginas escritas al ritmo de las conversaciones con Carrière y de los tambores de su pueblo natal, Calanda.

Su primer contacto con el cine lo tiene Buñuel en 1908, bajo la precaria lona de una barraca de feria. El libro recoge las primeras impresiones que estas imágenes y movimiento le producen.

Otras imágenes de la niñez y la adolescencia aparecerán veinte años más tarde -imbricadas en los delirios surrealistas de Salvador Dalí- en Un perro andaluz, y dos años después, en 1930, en La edad de oro.

Jugosas anécdotas y pequeños secretos íntimos puntean estos primeros tiempos de París, como la inconmensurable ineficacia de Dalí para resolver los problemas de la vida diaria o su tardío despertar sexual por intercesión de Gala, un personaje que Luis Buñuel no estima excesivamente.

La explosión surrealista y lo que en la vida de Buñuel significó este periodo no le hacen pasar por alto sus años de residencia en Madrid y el decisivo encuentro con Federico García Lorca.

La amistad y el cine van llenando, capítulo tras capítulo, esta evocación de un hombre poco predispuesto a convertirse en espectáculo para los demás.

Amistad con Picasso en la época del Guernica -"Todo me desagrada en este cuadro, su grandilocuencia y la politización a ultranza de la pintura", confiesa Buñuel-, amistad con el poeta Louis Aragon y con André Breton.

Cine con Los olvidados, con Nazarín, con la polémica Viridiana, premiada en Cannes y vilipendiada por los bien pensantes, considerada blasfema y prohibida en España durante años.

En 1962, Luis Buñuel realiza la película El ángel exterminador, como respuesta quizá inconsciente a sus enemigos.

Por el libro desfilan también amigos -hombres, mujeres- que han poblado su vida, y películas, que le han permitido explicarse y explicamos una forma de ser, de ver y sentir la vida. Trágico telón de fondo de todo ello es la guerra civil española y la dicotomía interiorizada del orden y el desorden, de la guerra y de la paz, descritos por este aragonés de 82 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1982