Pierre Daix: "La literatura francesa se está volviendo provinciana"
El biógrafo de Picasso participó en su centenario
«De la nueva crítica francesa no queda nada. Como no queda nada de todos los problemas intelectuales que se planteó en Francia en los años sesenta», ha dicho a EL PAIS el critico de arte y de literatura Pierre Daix, amigo y biógrafo de Pablo Picasso. «En cuanto a la creación, la literatura francesa se está volviendo provinciana».
Pierre Daix, una de las cabezas de la nueva crítica francesa, ha sido siempre un disidente. Por Madrid pasó para dar una conferencia sobre Picasso, parte de la celebración de su centenario, y también su visión de Picasso se sale fuera de la de los críticos habituales. «Me interesa sobre todo», dijo, «la relación entre su pintura y la cultura francesa, y también ver en su arte, en el discurrir mismo de su arte, el fluir de la vida, de los contactos, de la cultura de este país, Francia, en que vivió».Cuando conoció a Picasso, Pierre Daix tenía ya noticia de algunos horrores. Concretamente, volvía de su deportación al campo de Mauthausen, con veintitrés años, y Pablo Picasso, que entonces pensaba pintar una serie sobre los campos de concentración nazis, se interesó por aquel joven intelectual, miembro del Partido Comunista francés, que podría transmitirle en vivo alguna de sus experiencias. Más tarde, Pierre Daix escribiría su Catálogo razonado de la obra de juventud de Picasso, sobre las épocas llamadas azul y rosa, y una de las más sugestivas biografías del pintor. «Sorprende que en Francia no se hagan más este tipo de estudios, los que relacionan la mutua influencia de estos personajes geniales que vivieron allí y la cultura francesa».
El verdadero problema
Tampoco se ha circunscrito a personajes extranjeros a Francia en este sentimiento del verdadero problema: el mismo criterio, dice, guió su biografía de Louis Aragon, el poeta surrealista, también miembro del PCF. «Traté», dice, hablando de esta biografía, «de trazar una línea lo más objetiva posible de su historia de poeta de vanguardia y de su itinerario en relación con la historia del surrealismo, naturalmente sin eliminar a las personas, a lo personal, gente como Drieu de la Rochelle, el medio que Aragon frecuentó, o la manera como Aragon trabajaba... Y siempre, sin olvidarlo puramente biográfico, he tratado de encontrar en sus lindes el hilo conductor por donde avanzaba la literatura moderna en Francia».La literatura moderna y también las relaciones entre los intelectuales revolucionarios y el Partido Comunista francés. Pierre Daix, que fue redactor jefe de Lettres Françaises, la revista cultural del PCF desde 1948 a 1972, dejaría el partido en esta fecha, tras la salida de la URSS de Solyenitsin, y, años más tarde, en 1976, denunciaría el gulag soviético en su libro Le socialisme du silence, que haría escándalo entre los intelectuales franceses ya aquejados, según él, de cierta pereza mental.
Pero el tema del estalinismo lo había vivido también Pierre Daix en su propia carne o en carne muy próxima. Su suegro, Arthur London, con quien compartió el campo -«Estuvimos presos juntos en 1943, qué quiere que le diga además», dice por todo comentario-, vivió en Checoslovaquia una acusación de titismo que le valió nueva cárcel, y, aunque el XX Congreso del Partido Comunista Soviético, teóricamente desestalinizador, le rehabilitó, la invasión de Praga en 1968 le hizo tomar la vía del exilio.
Por esas fechas, Pierre Daix encabezaba en París la escuela de críticos literarios y artísticos llamada nouvelle critique. Un libro suyo titulado Nueva crítica y arte moderno entraba en la polémica contra la llamada crítica universitaria. «Han pasado ya quince años de ese libro», dice, «que tuvo su razón de ser, sobre todo, porque yo y otros encontrábamos que la crítica francesa, literaria y artística, no se interesaba por la historia apasionante de la modernidad. Fue escrito en un momento en que en Francia funcionaban como verdadero fermento intelectual el estructuralismo, el psicoanálisis, el marxismo crítico. Ahora todo eso está pasado de moda. El resultado de la revolución del 1968 barrió con todo, y el resultado es que los problemas siguen, pero todo el mundo íntelectual que los hacía sentir ha desaparecido. En fin, y lo digo por lo que se publica, creo que la cultura francesa se está volviendo provinciana».
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