Crítica:CINECrítica
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Un Tarzán ecológico

Si no fuera por la presencia de Bo Derek y su excelente fotogenia resultaría difícil soportar este nuevo Tarzán por ella producida Y protagonizado. A ella está dedicado; nos la muestra vestida, desnuda, pintada de blanco, luciendo al aire sus encantos, como fruta madura de un paraíso terrenal no contaminado.La popular figura del hombre mono creada por Edgar Rice Burrughs ha quedado reducida a una estática figura interpretada por una especie de mister universo salvaje de rostro inexpresivo y músculos perfectos. Sin apenas lugar en la historia, como no habla, se diría que su misión en la película e sólo dar la réplica, rodeado de vegetación exuberante, a su productora, señora y compañera.

Tarzán, el hombre mono

Director: John Derek. Producida por Bo Derek. Guión: Tom Rowey Gary Goddard, según los personajes creados por Edgar Rice Burrughs. Música: Perry Botkin. Intérpretes: Bo Dereck, Richard Harris, John Phillip Law y Miles O'Keffe. Color. Aventuras. En el cine Fuencarral

Tomando de la tradicional serie tan sólo leves anécdotas y un puñado de personajes, los autores del guión sólo se han molestado en hilvanar una aventura un tanto aburrida rodada casi toda en escenarios naturales y en la cual sólo se tiene en pie a ratos la labor profesional de Richard Harris. De toda formas, la primera parte con la protagonista disfrazada de bella exploradora, con sus alusiones a un tibio feminismo, resulta bastante premiosa; luego, a medida que Bo Derek va perdiendo ropa, el filme gana interés, aunque en todo momento lo tome con humor el respetable.

A pesar de que las versiones anteriores se rodaron en estudios, en junglas artificiales creadas para ver saltar de rama en rama a Johnny Weismüller o Lex Barker, esta última resulta más bien un documental ecológico prohibido curiosamente a los menores Tras de los filmes de Van Dike y Mac Gowan, este nuevo Tarzán se pasea estático por la pantalla como por una pasarela de un concurso de belleza masculina, gritando de cuando en cuando, para ser reconocido. Su aparición se ha realizado torpemente, como sus luchas contra sus enemigos fundamentales, en un relato de aventuras como las que interpretaron sus hermanos mayores.

En cuanto al ménage à trois entre Tarzán, su compañera y su mono, que sirve de fondo a los títulos de crédito finales, hay que reconocer que la cosa no es para tanto, como según parece pretendieron las sociedades puritanas de Estados Unidos. No sabemos qué opinarán, en cambio, las protectoras de animales; pero después de todo las razones de los irracionales no suelen ir mucho más allá en el sendero del pecado que el espíritu de esta película, cuy fin primordial es mostrarnos lo que la publicidad llama el más bello animal de la selva desde que Eva mordió la manzana, para desgracia de todos los mortales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de octubre de 1981.