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Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

¿El crimen de Cuenca?

No pretendo examinar en estas líneas la indudable calidad cinematográfica de la producción, dirección e interpretación de esta, lamentablemente histórica, película, pues ello es labor de los profesionales de la crítica. Pero sí quisiera poner de manifiesto el poco acierto en la autorización de su proyección en unas fechas tan controvertidas y difíciles, como éstas, por las que en estos momentos atraviesa nuestro país. Conocido es que todos incurrimos, en ocasiones, en uno de los mayores defectos y simplezas de la mente humana: la generalización; así, el consumidor español prefiere no oír hablar, por poner un ejemplo de máxima actualidad, de fabricantes de aceite, acaso pensando que "todos son iguales..."; un judío mira aún hoy, receloso, a un alemán; o un japonés, a un americano, pretendiendo creer poco menos que "aquél debe tener algo de carnicero nazi", o que "éste no dudaría en dejar caer sobre Tokio alguna bomba atómica".Pilar Miró ha abusado de este absurdo mecanismo de defensa de la psicología humana, y, a pesar de advertir al espectador que "esta película está realizada sin ningún tipo de intencionalidad ofensiva a personas o instituciones", lo cierto es que no hay más que colocarse en la salida de la sala de proyección para comprobar cómo el evocar hoy un macabro error judicial y unas espantosas torturas (hechos de los cuales sólo tuvieron culpa ¡allá por 1910! personas muy concretas y determinadas, y no instituciones) no provoca, precisamente, en el público medio sentimientos de simpatía ni afables comentarios hacia estamentos tan respetables como los actuales tribunales de justicia o nuestra no menos honrosa Guardia Civil. Y ello en unos momentos de la vida nacional en que la independencia y efectividad del poder judicial o el buen nombre de la Guardia Civil son, tan penosa como erróneamente, puestos en entredicho. Intencionadamente o no, la falta de oportunidad de esta película resulta más que evidente./

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