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Adolfo Suárez: "A mi no me presiona nadie, y menos los americanos"

«A mí no me presiona nadie, y menos los americanos», declaró Adolfo Suárez, ex presidente del Gobierno español, a su llegada a la estación de Washington, procedente de Nueva York, en su segunda etapa del periplo turístico y privado por tierras norteamericanas. El ex presidente Suárez respondió así a la pregunta de EL PAIS de si habían existido presiones para su dimisión, debido a su prudencia por concretar un calendario para la entrada de España en la Organizacíón del Atlántico Norte (OTAN).Sonriente, amable e insistiendo en el tono privado de su viaje, el ex presidente del Gobierno tampoco se sorprendió por las críticas de la Prensa por su ausencia del país, en la manifestación pro democrática del pasado viernes en España. «¿Es que yo no me he manifestado nunca por la democracia?», replicó Suárez.

«¿Se hubiese ido de la Presidencia del Gobierno, de haber sabido que existía un intento de golpe de Estado?». «Bueno, me lo he estado preguntando estos días. Así, revisando los hechos, me hubiese quedado un mes o mes y medio más para hacer lo que hay que hacer. Dejarlo todo arreglado, y entonces me há bría ido», manifestó Suárez.

Ante la insistencia de los periodistas, Suárez añadió que no tenía «nada que contar». «Bueno, sí que tengo mucho que contar, pero de momento no quiero».

Las declaraciones de Suárez fueron recogidas en los andenes de la estación de ferrocarriles de Washington, momentos antes de que se trasladara a la residencia del embajador de España en EE UU, José Lladó.

Una cena de gala en la Embajada de España -en la que, con única excepción, fueron excluidos los periodistas españoles- fue el acto más político de los dos días de estancia de Adolfo Suárez y sus acompañantes en la capital federal norteamericana.

Brilló la ausencia de Alexander Haig, secretario de Estado norteamericano, en la reunión en la Embajada. Participó, sin embargo, Richard Allen, asesor del Consejo de Seguridad del presidente Ronald Reagan. También tres senadores (Presley, Pell y Mchug), varios embajadores (México, República Federal de Alernania, Arabia Saudí y Argentina), y personalidades de la vida política, social y periodística (destacando el célebre James Reston) de Washington, participaron en la cena ofrecida por el embajador José Lladó.

Un programa de turismo por los principales puntos de interés washingtonianos, completará la estancia de Adolfo Súárez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1981

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