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Milans del Bosch comunicó a Fernández del Río el papel asignado a Armada

El gobernador civil de Valencia, José María Fernández del Río, fue probablemente una de las primeras personas ajenas al golpe militar que tuvo conocimiento de que el designado por los insurrectos para hacerse cargo del poder era el general Alfonso Armada. Fernández del Río lo habría sabido entre las 22.30 horas y las 23.00 horas del último lunes de febrero, por medio de una conversación telefónica mantenida con el teniente general Jaime Milans del Bosch.Una persona, cuya identidad no ha sido revelada, fue la encargada de conectar telefónicamente con el director de la Seguridad del Estado, Francisco Laína, desde el palacio del Temple, sede del Gobierno Civil, para comunicar noticias como la citada. Estas comunicaciones se mantuvieron sin el conocimíento del gobernador militar, Luis Caruana, que se encontraba acompañando a Fernández del Río por orden de Milans del Bosch. El gobernador civil transmitió igualmente, nada más hacerse público, el bando del capitán general de la III Región Militar a sus superiores en Madrid, sin que se enterase de ello el general Caruana.

Alrededor de la una o 1.15 horas, del pasado martes, el gobernador militar recibió una llamada telefónica del jefe de Estado Mayor del Ejército, teniente general Gabeiras, en el palacio del Temple, ordenándole que detuviese a Milans del Bosch. Caruana, que hasta el momento había manifestado que creía que el capitán general estaba a las órdenes del Rey, abandonó el Gobierno Civil y se dirigió a Capitanía.

Fernández del Río aprovechó esos instantes para levantar acta de la reunión que había celebrado la Junta de Seguridad Ciudadana, llamar a la agencia Efe para decir que había recuperado el poder en su jurisdicción y contactar personalmente por teléfono con Laína, sin la presión que suponía la presencia de Caruana.

Durante ese rato en que el general Caruana estuvo ausente, el carro de combate situado frente al palacio del Temple apuntó con su cañón hacia el edificio, y los soldados que estaban abajo cargaron y prepararon los morteros para hacer fuego contra él.

Cuando Catuana volvió explicó que Milans del Bosch tenía una pistola sobre la mesa cuando habló con él y manifestó por primera vez cuáles habían sido las órdenes recibidas de Gabeiras. Durante la conversación mantenida entre el jefe de Estado Mayor del Ejército y el gobernador militar de Valencia, el segundo preguntó al primero que por qué no se encargaba de cumplir esas órdenes el general Antonio León Pizarro, ahora destituido, segundo jefe de Capitanía y más antiguo que Caruana. Al parecer, León Pizarro se encontraba en la plaza del País Valenciano, ocupada por los carros de combate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1981