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Ricardo de la Cierva,

historiador, catedrático y, hasta ayer, ministro de Cultura, insiste en su obsesión por la ciudad-luz. Cuando tomó posesión de su anhelado cargo ministerial concedió unas declaraciones polémicas en las que afirmaba, entre otras cosas, que siempre que tenía que celebrar algo se iba con su mujer a París, a la Maison du Caviar, donde daba cumplida cuenta del exquisito producto. Este fin de semana, los mentideros políticos apuntaban un nuevo cambio en el Ministerio de Cultura. Poco después, la agencia Europa Press facilitaba un comunicado en donde se afirmaba que el ministro se fue a París a descansar. Al parecer -según la agencia-, el señor De la Cierva se reincorporará a su cátedra de Historia de la Universidad de Alcalá de Henares y suponemos que a los fascículos. Lo que no indica la agencia es si De la Cierva comerá caviar en París o paseará su tristeza por las orillas del Sena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 1980