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John Cassavetes y Louis Malle, galardonados con el León de Oro del Festival de Cine de Venecia

El español Oscar Ladoire consiguió un premio de interpretación

El norteamericano John Cassavetes, con su película Gloria, y el francés Louis Malle, con Atlantic City, han alcanzado el León de Oro de Venecia, premio destinado a una obra realizada dentro de los canales habituales de la industria cinematográfica. El director griego Theodoros Anghelopoulos, por el filme Megalexandors (Alejandro Magno), consiguió el León de Oro destinado a obras con nuevas propuestas de lenguaje cinematográfico y representativas de una industria nueva. El tercer León de Oro, para premiar la primera obra de un director, ha sido atribuido al húngaro Peter Gliotar por Un día especial.

En la sesión de clausura de la Mostra y entrega de los tres Leones de Oro, máximo galardón del festival iniciado en 1932 y símbolo de la ciudad, se proyectó El factor humano, de Otto Preminger, sobre la conocida novela del mismo título de Graham Greene, que en la jornada anterior no había provocado ningún entusiasmo a los críticos. Nada más aparecer la novela, hace dos años, Otto Preminger tuvo la intención de llevarla al cine, con el visto bueno incluso de algunos críticos literarios que señalaron la posibilidad de la narración cinematográfica.Con la saturación de las imágenes consumidas durante la Mostra, la obra de Preminger aparece con una debilidad impropia de su cine. El director ha confesado su admiración por su viejo amigo Graham Greene, por esta novela y sus valores dramáticos como película. Es posible que se haya excedido en la escrupulosidad de no aparecer como traidor al texto literario, que en la pantalla se recoge con mucha fidelidad, centrado en la historia de amor de un agente secreto inglés y una mujer surafricana de raza negra, junto con su comportamiento como doble espía. Al contrario de lo que ocurre con otras películas suyas realizadas a partir de una novela, con un tratamiento de mayor libertad, El factor humano película es la visualización de los capítulos de El factor humano novela, pero sin la colaboración imaginativa de la lectura. El agente secreto Maurice Castle sigue el esquema de El americano impasible, con todas las ramificaciones que aportan quince años en los servicios secretos, el manejo de las grandes potencias, la ausencia de intimidad y de amistades, la soledad de los espías y la fragilidad de su destino. Todo ello se muestra con mayor riqueza para el lector. El cineasta ha simplificado el entorno del espía, excepto en las últimas escenas del espía en Moscú, a través de una realización que no se pierde en las sutilezas. En ese momento se piensa en las películas que pueden proporcionar las novelas de Graham Greene.

El cineasta griego Theodoros Anghelopoulos dejó bien claro en una conferencia de Prensa, ante algunas perplejidades surgidas en las cuatro horas de duración de su película, Alejandro el Grande, que el filme se desdobla en dos, la construcción y la destrucción de un mito, el de Megalexandros, el gran Alejandro o Alejandro el Grande, famoso bandido convertido por el pueblo en mito, una reencarnación de Alejandro Magno. «Como síntesis del filme es el mito de un jefe carismático y del pueblo que creó a este personaje».

Alejandro el Grande, personaje y película, tienen una gran complejidad, que Anghelopoulos desarrolla en largos planos-secuencias, con una participación coral donde no aparece ningún primer plano. La concepción de la película tiene como puntos de partida el hecho real de un secuestro y muerte de unos ingleses en 1870, cerca de Atenas, y en la obra Megalexandros, una especie de folletón de la época de la dominación turca. La acción se inicia en el amanecer del primer día del siglo veinte y termina con una vista de Atenas actual.

Oscar Ladoire y Gena Rowlands, mejores actores

Oscar Ladoire y Gena Rowlands, principales intérpretes de las películas Opera prima, de Fernando Trueba, y Gloria, de John Cassavetes, han sido designados como mejores actores protagonistas por un jurado internacional formado por iniciativa de la primera cadena de la radio estatal italiana.

Oscar Ladoire se reveló como un estupendo actor en su primer largometraje, el ya citado Opera prima del que fue coguionista junto al director, Fernando Trueba: « Lo de los premios de los festivales», declaró Oscar Ladoire a EL PAÍS, «es como lo de los títulos, que no sirven para nada, pero siempre ayudan. Por mi parte sigo pensando en seguir interpretando películas. Por lo que respecta a Opera prima tengo que aclarar que la película no es en absoluto autobiográfica, ni mí personaje tampoco, naturalmente».

«Creo que el cine español tiene una industria raquítica, en la que sobran especialistas y hacen falta gentes que hagan un poco de todo: interpretar, escribir, producir, dirigir; en fin, de todo». Oscar Ladoire trabaja en la actualidad con Fernando Trueba en un nuevo guión que, como explica el actor premiado, en realidad son dos: «Uno de los guiones lo dirigirá Fernando Trueba, y el otro pienso dirigirlo yo mismo. Todavía no tengo productor, porque en realidad no está terminado. Supongo que cuando esté concluido el guión empezaré a visitar a los productores y todo ese largo proceso.

La película Opera prima obtuvo también el galardón de la Asociación General Italiana del Espectáculo y Banco Nacional del Trabajo, que consiste en la cantidad de dinero que se necesite para reproducir diez copias del filme y ayudar a su distribución en Italia.

En las últimas sesiones de la Mostra se pudo volver a un típico escenario americano de desierto, carretera, gasolineras, concursos de televisión y pareja en conflicto. Jonathan Demmel, perteneciente a la cuadra de Roger Corman, presentó a concurso Melvin y Horward, sobre el caso famoso de la herencia que deja el excéntrico y millonario aventurero Howard Hughes al buen chico de Melvin Dummar, por recoger del desierto a un viejo moribundo, el propio Hughes, que estaba saltando charcos en moto, y compartir unas canciones. La herencia millonaria se estancó en los tribunales, pero Melvin recordó siempre que Howard había cantado una canción suya.

La obra y la vida de la pintora Charlotte Salomon ha sido llevada a la pantalla por Franz Weisz e interpretada por Birgit Doll y Derek Jacobi. Charlotte muestra los años jóvenes de la pintora, el ambiente familiar, la vocación, el primer amor y el comienzo del nazismo. Esta pintora judía murió en 1943 en un campo de concentración, aunque esta última etapa no se recoge en la película, ya fue, según manifestara el director, quería mostrar la etapa inicial de su pasión por la pintura, sin idealizar su personalidad, sino mostrando una muchacha real, con una gran voluntad de crear. El realismo se compagina con un tratamiento poético del color, con especial dedicación en la fotografía

Otra película alemana fue El ensayo general, de Werner Schroeter, donde se utiliza un material documental filmado en el el pasado festival internacional de teatro de Nancy, y está dedecada a Kazuo Oono, intérprete de mímica y danza japonesa, cuyos espectáculos se han conocido en los últimos meses. En la cinta aparecen también otros grupo teatrales y parateatrales que participaron en Nancy. Algunos aspectos del teatro filmado posee la producción francesa Es la vida, de Paul Vecchiali, una historia que no ha dejado recuerdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 1980