Datos para una reflexión
Secretario delegación centro Instituto Español de Analistas de InversionesPesa en mi ánimo traer a colación un tema sobre el que tantos y buenos artículos se han publicado en días precedentes. Pero, en mi opinión, las cifras, independientemente del grado de escepticismo con que las acojamos, son expresión de una realidad, aunque a veces no lo sean de la realidad. Los datos y cifras que se recogen más abajo pretenden alcanzar el valor de lo puramente testimonial.
Las causas, o quizá mejor, la confluencia de circunstancias que han desembocado en una situación latente en el fondo, pero desconocida, al menos para mí, en la forma, han sido abordadas por todos aquellos que han tratado el tema previamente.
El gráfico que ilustra la evolución seguida por el número de acciones a la venta -según saldos de caja- de los siete primeros bancos muestra varios puntos de interés.
El movimiento -que pudiéramos denominar «venta a ultranza»- reúne estas notas:
a) Una concentración en el tiempo (siete sesiones de bolsa bastan para propulsar la oferta de niveles relativamente poco importantes al millón largo de acciones a la venta registrado el 30 de octubre).
b) Una más que notable intensidad. Obsérvese la pendiente de subida entre los días 19 y 23 de octubre (coeficiente multiplicador de la oferta 2,5) y la del viernes 26 a martes 30 (incremento de un 39%).
c) Una actitud extremada en la forma de actuar, guiada por una especie de obsesión en la puesta de papel a la venta en desacuerdo, a poco que se conozca el mercado, con el deseo de enajenar, en las mejores condiciones posibles de volumen, ya que no de cambio. La consecuencia de todo ello ha sido la obturación del, por desgracia, no muy ancho canal de contratación.
d) Un giro en los acontecimientos, el 31 de octubre y el 1 de noviembre, seguido de una rapidísima dilución del papel a la venta. En el momento en que escribimos estas líneas, la oferta, en los siete primeros bancos, se encuentra situada en niveles verdaderamente modestos. Si fuerte fue la pendiente de subida en la oferta, no lo es menos la de bajada en estos últimos días.
Lo ocurrido parece acentuar más los rasgos de la emotividad que de la racionalidad. En cualquier caso, siembra la inquietud de su posible repetición y de la escasa capacidad de respuesta que brinda el mercado.
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