Un Papa articulista

«Resulta altamente infrecuente ver a un Papa firmando un artículo periodístico al mismo nivel que cualquier otro articulista. De tan infrecuente, este hecho no se había producido hasta anteayer, en que Karol Wojtyla -así, simplemente- publicaba un artículo en Corriere della Serti, bajo el título "Yo mismo, el Papa, vigilado y protegido por tantos agentes en las calles de Roma".En la colección de actos insólitos con que Juan Pablo II jalona su pontificado -práctica del deporte, ruptura del protocolo de la Curia, acercamiento a las masas-, el artículo del vi.ernes refuerza la imagen desac...

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«Resulta altamente infrecuente ver a un Papa firmando un artículo periodístico al mismo nivel que cualquier otro articulista. De tan infrecuente, este hecho no se había producido hasta anteayer, en que Karol Wojtyla -así, simplemente- publicaba un artículo en Corriere della Serti, bajo el título "Yo mismo, el Papa, vigilado y protegido por tantos agentes en las calles de Roma".En la colección de actos insólitos con que Juan Pablo II jalona su pontificado -práctica del deporte, ruptura del protocolo de la Curia, acercamiento a las masas-, el artículo del vi.ernes refuerza la imagen desacralizada del Papa, sus aspectos más "mundanos", le hace más accesible a creyentes y no creyentes. El mismo Wojtyla, al hablar de terrorismo, de la infancia que sufre y de los problemas de los trabajadores, se pone al nivel de sus lectores afirmando que "yo mismo, yo, el Papa, para atravesar las calles de Roma, para visitar la parroquia de un barrio, debo ser vigilado y protegido".

De esta manera, Juan Pablo II enfatiza su convicción de ser uno de los que en todas partes del mundo padecen "el terror permanente, el ansia angustiosa, porque nadie se siente hoy tranquilo, seguro de su propia existencia. ( ... )

En el artículo del Corriere della Sera, el Papa, que no renuncia a su origen polaco ni a su pasado de obrero, denuncia "el tumultuoso y rápido progreso social que no ha nivelado los desequilibrios entre las clases y que no ha distribuido igualmente el trabajo y el bienestar". En consecuencia, aboga por que se eliminen los efectos nocivos del "trabajo humilde y fatigoso, del trabajo que falta, del trabajo alienante".

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No es de extrañar, entonces, que Juan Pablo II encuentre la sintonía de hombres que se mueven por otros parámetros ideológicos. ( ... )

Hay, pues, un Papa que escribe. Hay, pues, un Papa que firrna simplemente Wojtyla. Hay, pues, un Papa que coincide más en ilgunas cosas con los radicales que con las untuosidades de la Curia. Esto, en un mundo cada vez más "mundano", empieza a tener extraordinaria importancia. »

15 abril

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