Los residuos de la producción de energía influyen en el clima

Uno de los informes examinados con mayor atención por la Conferencia Mundial del Clima, auspiciada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y que se realizó en Ginebra durante quince días, se refiere a Energía y clima: importancia de las interacciones globales. En el documento se avanzan teorías y constataciones sobre la interacción entre energía y clima interacción que opera en las dos direcciones.

A pesar de lo complejo del tema se explica de una forma simple: «Los subproductos de la producción y consumo de energía pueden influir en el clima, que a su vez puede influir en la demanda y oferta de energía», señalándose que el primer aspecto ha sido objeto en los últimos tiempos de creciente atención, a medida que se ha tomado conciencia de la posibilidad del hombre de alterar el clima de la Tierra y se han difundido las observaciones de los cambios que se están consiguiendo a escala local.Si bien está claro que en este complejo campo de la investigación se dan los primeros pasos, existen ya afirmaciones científicas de orden general.

Es el caso de la influencia del calor residual en el clima. Al respecto, el informe dice que, a escala mundial, la cantidad total de calor liberado por la actividad del hombre es poco más que la diezmilésima parte de la energía solar absorbida en la superficie. Si se considera en proyección extrema, una población de 20.000 millones de seres humanos, con una demanda per capita de veinte kilo vatios, conduciría a una liberación total de calor residual equivalente al 0,5% de la energía solar absorbida, y podría provocar un aumento de la temperatura de la superficie terrestre de un grado centígrado, si se considera el equilibrio del sistema mundial Sin embargo, el consumo de energía -agrega el informe- no se distribuye ni se distribuirá por igual en toda la superficie de la Tierra, y precisamente la concentración del calor residual en ciertas zonas es lo que puede alterar la estructura climática mundial.

También se dice que la cantidad máxima de energía eléctrica generada actualmente en una sola central térmica, y los efectos atmosféricos de las tasas de disipación de calor, no constituyen un problema grave; pero se señala que «no obstante, parece que el calor residual disipado por las centrales energéticas de mayor capacidad de producción de energía tiende a aumentar la nubosidad y la precipitación en la zona, y posiblemente actúa como provocador de mal tiempo».

En el plano energético global, el informe de J. Williams, W. Hafele y W. Sassin (los tres, científicos del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, de Laxenburg, Austria) establece que debe considerarse la influencia sobre el clima de la explotación en gran escala de tres fuentes de producción de energía (nuclear, combustibles fósiles y solar), en referencia a la demanda prevista para los años 2030, y su incidencia en la concentración de los componentes atmosféricos o en la modificación a gran escala de las características de la superficie de la Tierra.

En el análisis sobre los efectos de la conversión de energía procedente de combustibles fósiles en el clima, se dice que éstos, además de producir calor residual, producen ciertas sustancias gaseosas y en forma de partículas que pueden influir o ser influidas significativamente por el sistema climático. El hecho de que el consumo de combustibles fósiles libere anhídrido carbónico ha sido objeto de investigaciones especiales en los últimos tiempos.

El informe establece que en los modelos climáticos conocidos se calcula que, si se duplicara la concentración de anhídrido carbónico en la atmósfera, la temperatura media de la superficie de la Tierra aumentaría de 1,5 grados a tres grados centígrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 02 de marzo de 1979.

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