Elecciones legislativas 1979

La renuncia de Fraga puede desembocar en un pacto de CD-UCD

Según el líder de CD, UCD tiene un Gobierno débil e inoperante

Algunas opiniones dentro de CD se inclinaban por forzar una negociación a partir de los diez diputados y el millón de votos obtenidos, pero la impresión dominante es que esa negociación no es posible. La situación del señor Fraga aparece especialmente clara en este sentido: ni su trayectoria política le permite integrarse como un testigo mudo en el Grupo Mixto, ni su significación como líder hace viable el trasvase a UCD. Desde esta perspectiva parece que se impone como necesaria su renuncia al escaño y su alejamiento, al menos temporal, de la política activa. Con toda probabilidad esta era una decisión tomada previamente por el señor Fraga para el supuesto de unos resultados como los que ha obtenido CD. Es también la opinión de alguno de sus colaboradores más cercanos y el consejo que éstos le darán. Sólo Félix Pastor mantenía una postura distinta, en el sentido de que los diez diputados y el millón de votos conceden una supuesta capacidad de maniobra política, y anoche manifestaba a EL PAIS que no es correcto adoptar una postura de resignación y de derrota y que es necesario adoptar una estrategia de acuerdo con las posibilidades reales de CD. La impresión general era, sin embargo, muy distinta, y se daba por seguro la retirada de las candidaturas de CD a las próximas elecciones municipales. Ni la moral de los candidatos ni las disponibilidades económicas permiten afrontar una campaña electoral seria, al menos en las grandes ciudades. El señor Fraga, en unas declaraciones a EL PAIS, manifestó que CD había pedido un Gobierno neutral para hacer las elecciones, y que desde este momento afirmaba su oposición a otras elecciones, sin variar los planteamientos de la ley Electoral, el censo y la reconsideración del sistema de listas. Afirmó también que el papel de la televisión, la radio y los periódicos estatales, junto con las «presiones de la Administración» habían sido determinantes de los resultados. Su análisis del resultado electoral puede resumirse del siguiente modo: no hay mayoría por parte de ningún partido, «desgraciadamente, habrá que hacer nuevas elecciones en el año 80». «Hay un hecho cierto y es que UCD tiene un Gobierno débil e inoperante; además, el tema de los grupos regionales se ha agravado y es especialmente preocupante la situación que se dibuja en el País Vasco.» Añadió el señor Fraga que su análisis y las posiciones mantenidas desde el principio de la campaña eran totalmente correctas y debían mantenerse en su totalidad. «Nosotros, dijimos que era falsa la teoría del voto útil y el hecho de que el PSOE no haya mejorado lo demuestra.» Alejado el señor Fraga, los responsables de CD tratarán por todos los medios de conseguir un pacto con UCD. Fuentes solventes de la propia coalición estudiaban anoche esta posibilidad, bajo el supuesto de que el acuerdo resultase honroso para ambas partes. No se descartaba que UCD, en el caso de aceptar la negociación, pusiese el veto a alguno de los diez diputados elegidos pero aun esa circunstancia no sé juzgaba insalvable. Las mismas fuentes de CD no ocultaron su disgusto por la actitud de Javier Santamaría, director de la campaña de CD, que ayer por la tarde comentó, al parecer, que a él no le producía sorpresa el resultado. Si la marcha del señor Fraga se hace definitiva, la lista de Madrid correrá en favor de los siguientes candidatos; en este caso sería José María Ruiz Gallardón quien ostentase el escaño vacante, pero se consideraba muy probable que él también renunciase y fuese, en definitiva, Gabriel Camuñas -un hombre de Osorio- quien ocupara el escaño vacante del señor Fraga.

La renuncia de Fraga puede desembocar en un pacto de CD-UCD

(Viene de primera página)Algunas opiniones dentro de CD se inclinaban por forzar una negociación a partir de los diez diputados y el millón de votos obtenidos, pero la impresión dominante es que esa negociación no es posible.

La situación del señor Fraga aparece especialmente clara en este sentido: ni su trayectoria política le permite integrarse como un testigo mudo en el Grupo Mixto, ni su significación como líder hace viable el trasvase a UCD. Desde esta perspectiva parece que se impone como necesaria su renuncia al escaño y su alejamiento, al menos temporal, de la política activa.

Con toda probabilidad esta era una decisión tomada previamente por el señor Fraga para el supuesto de unos resultados como los que ha obtenido CD. Es también la opinión de alguno de sus colaboradores más cercanos y el consejo que éstos le darán.

Sólo Félix Pastor mantenía una postura distinta, en el sentido de que los diez diputados y el millón de votos conceden una supuesta capacidad de maniobra política, y anoche manifestaba a EL PAIS que no es correcto adoptar una postura de resignación y de derrota y que es necesario adoptar una estrategia de acuerdo con las posibilidades reales de CD.

La impresión general era, sin embargo, muy distinta, y se daba por seguro la retirada de las candidaturas de CD a las próximas elecciones municipales. Ni la moral de los candidatos ni las disponibilidades económicas permiten afrontar una campaña electoral seria, al menos en las grandes ciudades.

El señor Fraga, en unas declaraciones a EL PAIS, manifestó que CD había pedido un Gobierno neutral para hacer las elecciones, y que desde este momento afirmaba su oposición a otras elecciones, sin variar los planteamientos de la ley Electoral, el censo y la reconsideración del sistema de listas. Afirmó también que el papel de la televisión, la radio y los periódicos estatales, junto con las «presiones de la Administración» habían sido determinantes de los resultados.

Su análisis del resultado electoral puede resumirse del siguiente modo: no hay mayoría por parte de ningún partido, «desgraciadamente, habrá que hacer nuevas elecciones en el año 80». «Hay un hecho cierto y es que UCD tiene un Gobierno débil e inoperante; además, el tema de los grupos regionales se ha agravado y es especialmente preocupante la situación que se dibuja en el País Vasco.»

Añadió el señor Fraga que su análisis y las posiciones mantenidas desde el principio de la campaña eran totalmente correctas y debían mantenerse en su totalidad. «Nosotros, dijimos que era falsa la teoría del voto útil y el hecho de que el PSOE no haya mejorado lo demuestra.»

Alejado el señor Fraga, los responsables de CD tratarán por todos los medios de conseguir un pacto con UCD. Fuentes solventes de la propia coalición estudiaban anoche esta posibilidad, bajo el supuesto de que el acuerdo resultase honroso para ambas partes. No se descartaba que UCD, en el caso de aceptar la negociación, pusiese el veto a alguno de los diez diputados elegidos pero aun esa circunstancia no sé juzgaba insalvable.

Las mismas fuentes de CD no ocultaron su disgusto por la actitud de Javier Santamaría, director de la campaña de CD, que ayer por la tarde comentó, al parecer, que a él no le producía sorpresa el resultado.

Si la marcha del señor Fraga se hace definitiva, la lista de Madrid correrá en favor de los siguientes candidatos; en este caso sería José María Ruiz Gallardón quien ostentase el escaño vacante, pero se consideraba muy probable que él también renunciase y fuese, en definitiva, Gabriel Camuñas -un hombre de Osorio- quien ocupara el escaño vacante del señor Fraga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 02 de marzo de 1979.

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