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Presiones oficiales contra los periodistas soviéticos en EEUU

La oficina de prensa de la Casa Blanca acaba de citar a cinco corresponsales soviéticos para señalarles que las presiones a las que se está sometiendo a los periodistas norteamericanos en la Unión Soviética puede tener consecuencias para los de la URSS en Estados Unidos.Los corresponsales soviéticos disponen de credenciales de prensa de la Casa Blanca. Según indicaron ayer funcionarios del Gobierno, el propósito de la citación fue el de «recordarles» a esos periodistas los deberes, obligaciones y privilegios que conllevan esas credenciales. Los periodistas soviéticos fueron recibidos por el subsecretario de prensa de la presidencia, Walt Wurfel.

Esta acción, prácticamente sin antecedentes en los últimos seis años, se produjo pocas horas después de que un funcionario del Gobierno sugiriera la posibilidad de represalias contra los periodistas rusos si la Unión Soviética continúa su campaña de intimidación contra sus colegas norteamericanos en Moscú.

Los representantes de dos importantes diarios de Estados Unidos en la Unión Soviética, Craig R. Whitney, del New York Times, y Harold Piper, del Baltimore Sun, fueron acusados la semana pasada de «libelo» por las autoridades soviéticas. Ambos habían dado a conocer opiniones de parientes de un disidente, según las cuales la televisión soviética había trucado sus declaraciones. El juicio contra los dos corresponsales fue fijado para el pasado 5 de julio, pero las autoridades lo aplazaron a petición de los acusados, quienes han rehusado prestar su concurso a las indagaciones sumariales. Whitney regresó el martes pasado a Estados Unidos, para un período de vacaciones, y Piper se disponía a hacer lo mismo anteayer.

La semana pasada el Departamento de Estado citó a otros tres corresponsales soviéticos para «recordarles» lo que un funcionario calificó de «responsabilidades y privilegios» de su acreditación en Estados Unidos.

Según un miembro de la oficina de prensa de la Casa Blanca, ante la que se encuentran acreditados nueve periodistas soviéticos, éstos gozan de ciertos «privilegios» que «no necesariamente deben de tener», entre ellos el de la libertad de trabajo en las oficinas presidenciales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 1978