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Más fiesta que política en la inauguración de los sanfermines

Miles de personas abarrotaron ayer la plaza consistorial de Pamplona para asistir al disparo del chupinazo sanferminero, que este año tuvo que lanzarse desde el balcón de la primera planta del Ayuntamiento por encontrarse la segunda ocupada por ocho personas encerradas en huelga de hambre en petición de amnistía.La expectación que este acto había despertado en Pamplona después de los últimos incidentes en apoyo de los detenidos por supuesta implicación con el asesinato del subteniente Echeverri, se desvaneció en la mañana de ayer, y las canciones festivas y gritos de San Fermín se escucharon más que los de presos a la calle y presos a casa. A las doce en punto, el concejal Juan From, después de decir a las personas concentradas: plamploneses, gritad más fuerte que nunca ¡Viva San Fermín!, encendió la mecha del cohete y la multitud apiñada en la plaza se desbordaba por las calles de la ciudad a los acordes de charangas, txistus y bandas municipales.

En la fachada del edificio consistorial, desprovísta de toda bandera, por estar los mástiles en la planta de los encerrados, podía verse a alguna de las personas en huelga de hambre que se asomaban a la ventana.

Poco antes del chupinazo, varios jóvenes encadenados a las manos y con la cara pintada de blanco cruzaron la plaza y recorrieron las calles del casco viejo en demanda de amnistía total. Minutos después, otro grupo de jóvenes, con carteles, anunciaban que en el mismo momento en que se inauguraban las fiestas había estallado un motín en la prisión provincial y la policía estaba cargando. Así, mientras en la ciudad la inercia y la fuerza de los sanfermines se imponía por las calles, en la prisión, las fuerzas especiales de la policía armada neutralizaban con disparos de pelotas de goma una protesta de los reclusos. Tres de éstos, autolesionados, quedaron ingresados en el hospital y algún otro se negó a recibir asistencia médica. Los bomberos sofocaron un conato de incendio en algún pabellón del centro penitenciario y unidades de la Policía Armada se posicionaron dentro y fuera del recinto de la cárcel. A los pocos minutos de que la policía reforzase su presencia en la prisión, salían de ésta tres de los presuntos implicados en el caso Echeverri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 1978