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El liberal Turbay, virtual nuevo presidente colombiano

La victoria electoral de Julio César Turbay, candidato del Partido Liberal, parece confirmarse después de que la registraduría del estado civil facilitase, a la una de la tarde (ocho de la noche, hora Madrid), el resultado de los escrutinios correspondientes al 95 % de los votos totales. De acuerdo con dichas cifras, el doctor Turbay obtuvo 2.226.163 votos, mientras que su principal oponente, Belisario Betancur, del Partido Conservador, consiguió 2.137.987 sufragios.

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Para primeras horas de hoy el comité ejecutivo del Partido Liberal ha anunciado una declaración pública de su candidato, Julio César Turbay, que hablará ya como presidente electo.En las filas conservadoras, alentadas por la autoproclamación como vencedor de su candidato Belisario Betancur, hay confusión y desaliento. Cerca del mediodía circuló el rumor de que María Eugenia Rojas, hija del general y ex presidente Gustavo Rojas Pinilla, estaba organizando una manifestación belisarista, para apoyar el triunfo del candidato conservador, a quien prestó su concurso la fracción del Partido Alianza Nacional Popular (Anapo) que dirige la hija del general. Este rumor hizo convocar urgentemente a los principales dirigentes liberales para preparar una respuesta (posiblemente una contramanifestación) a la postura conservadora.

Nadie sabe de qué manera va a reaccionar Belisario Betancur ante el resultado electoral. Quienes le conocen aseguran que su declaración de la medianoche del domingo, en la que proclamó y agradeció públicamente su victoria fue el resultado de una fuerte presión de los diferentes grupos políticos que han ayudado a su candidatura, y que nunca discutirá el resultado real de las urnas. En otros medios se asegura, sin embargo, que la autoproclamación corresponde a una maniobra bien estudiada para denunciar un fraude electoral, si las diferencias de votos entre uno y otro candidato hubieran sido mínimas, o para tener una posición más ventajosa frente al candidato liberal

si éste resultaba elegido, para conseguir puestos claves en el Gobierno.

De cualquier manera, la tensión en las calles de las principales ciudades colombianas. y sobre todo Bogotá, no se ha disipado. El vasto operativo militar puesto en marcha la víspera de las elecciones, y cuya terminación estaba vigente para el mediodía del lunes, no solamente no ha desaparecido, sino que ha sido reforzado.

Elevada abstención

De las elecciones del domingo en Colombia, se obtienen dos claras lecciones. La primera, la más patente, es que los colombianos no se sienten satisfechos con ninguna de las opciones políticas que se le ofrecen en la actualidad.

Esta conclusión surge del hecho de que tan sólo ha votado en las elecciones presidenciales poco más del 30% del censo.

El fenómeno, además, no es nuevo. En los últimos años, la tendencia abstencionista se ha venido acusando de forma notoria, hasta tal punto que hoy ya no se puede decir, como hace ocho o diez años, que el electorado de Colombia está polarizado entre las corrientes liberal y conservadora. En el panorama político de este país existe una tercera formulación política (que resulta ser mayoritaria sí se juzga por los resultados de las elecciones de estos años), compuesta por los abstencionistas.

La segunda consecuencia del resultado electoral es la gran dificultad que va a encontrar para gobernar el nuevo presidente, ser quien sea el ganador de las elecciones. Los datos conocidos hasta ahora permiten asegurar que la! diferencias entre las cifras de votos obtenidos por uno y otro candidato serán mínimas. En un país de veinticinco millones de habitantes y doce millones de electo res, ganar unas elecciones por un margen de decenas de miles de votos es un hecho claramente peligroso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 1978

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