Violentos incidentes en Madrid en las últimas 48 horas

La policía borró las huellas de sangre

Después del asesinato de Arturo Ruiz, en el lugar de la muerte se produjeron fuertes incidentes entre la policía y los manifesitantes, al intentar éstos expresar su protesta por el incidente e impedirlo la fuerza pública. Según las declaraciones de los vecinos, la policía no se presentó en la zona durante el incidente del asesinato, y sólo después de que unos jóvenes pusieran unos ladrillos en círculo alrededor de la sangre del muchacho muerto, y una cruz con dos palos y una cuerda que les tiraron los vecinos, aparecieron tres olicías de las brigadas antidisturbios. «Empezaron a quitar los ladrillos, tiraron la cruz y restregaron la sangre con sus botas.»

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Minutos después aparecían tres coches-patrulla con algunos inspectores de Policía y un chico que les llevaba a donde habían matado a Arturo Ruiz. «Empezaron a preguntarle al muchacho que dónde estaba el muerto, que allí no había nada. Nosotros les dijimos que si no había nada era porque los guardias habían quitado todo».Sobre las dos de la tarde, unos c¡en jóvenes que se habían enterado de la noticia, se presentaron en el lugar, algunos de ellos con flores. Tras dibujar una figura en el suelo pusieron en medio del corazón dibujado dos casquillos de bala. La policía que continuaba en la zona ordenó disolverse a los concentrados, motivo por el que dos de ellos, uno con un pañuelo blanco, intentó pedir permiso para poder quedarse «donde había muerto un compañero». Los dos jóvenes volvieron y comunicaron a los demás la decisión policial.

Instantes después una lluvia de botes de humo rompió algunas ¡unas de la citada calle al tiempo que los policías antidisturbios realizaban una carga. «Aunque muchos de los jóvenes corrieron hacia la calle de Los Libreros, unos veinte o treinta se quedaron de rodillas y en silencio alrededor de la figura que habían dibujado. Todavía estamos impresionados por la escena. Uno de los jóvenes que estaba de rodillas levantó los brazos en cruz y gritó matadnos a todos».

Según los vecinos, las fuerzas antidisturbios empezaron a golpear a los jóvenes y, al parecer, «se llevaron al que había gritado, bastante grave».

Desde esa hora, y hasta las tres de la tarde, se produjeron carreras, gritos de «aquí estamos, nosotros no matamos» y cargas de la policía que incluso usó los caballos para vigilar las calles existentes detrás del edificio de la Telefónica.

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Por la tarde, intentos de poner claveles, velas y lazos se sucedieron ante la prohibición de las dotaciones de dos coches-patrulla y cuatro jeeps que retiraban inmediatamente todos los objetos e invitaban a los presentes a que se fueran.

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