La ampliación del aeropuerto de Sondica, a punto de concluir

El Ayuntamiento de Bilbao lleva más de tres meses esperando que el Ministerio del Aire conteste a la pregunta que le fue elevada oficialmente sobre la fecha de terminación de la nueva pista de aterrizaje del aeropuerto de Sondica. Aparte de la importancia intrínseca que el tema del aeropuerto tiene para Vizcaya, en medios municipales bilbaínos, se juzga la actitud ministerial como una desconsideración, al menos, hacia un Ayuntamiento que representa a casi medio millón de personas.

La ampliación de Sondica, auténtica cenicienta de los aeropuertos españoles, es una cuestión que aún no ha sido del todo digerida por amplios sectores de la provincia. Sigue en pie para muchos el juicio de que no valía la pena sacrificar el valle de Asúa, como zona de expansión urbana del gran Bilbao, en aras de un aeropuerto que ya se prevé inservible en un horizonte de diez años.Pero en todo caso, y una vez que el entonces ministro del Aire, general Diez-Benjumea eligió la alternativa de Sondica, fundamentalmente en aras de su menor costo, piensan algunos que debe terminarse cuanto antes la ampliación para que pueda entrar en servicio la nueva pista. No es serio que el gran Bilbao -más de 800.000 habitantes- dependa del buen humor climatológico para saber si puede o no viajar.

Efectuar hoy mismo un vuelo a Bilbao es cuestión tan problemática que en alguna ocasión ha sido objeto de reportaje periodístico, como si se tratase de sortear los mil peligros de una aventura desconocida. En este estado de cosas, el Ministerio del Aire se pronunció a favor de Sondica y anunció a bombo platillo toda suerte de triunfalismos. El destartalado aeropuerto bilbaíno, se iba a convertir poco menos que en nudo de comunicaciones aéreas intercontinentales, capaz de acoger por supuesto a los más sofisticados Concorde, Jumbo o demás modelos que el avance tecnológico nos pueda deparar.

Toda esta maravilla iba a entrar en servicio en 1974. Han pasado ya dos años y todavía en Bilbao se sigue esperando una vía nueva de aterrizaje. Claro que, entretanto, la longitud inicial de 3.000 metros se ha recortado a 2.600 y aún parece que sólo 2.200 serán plenamente utilizables debido a la proximidad de zonas, habitadas.

Por si fuera poco, la huelga de la construcción ha venido ahora a detener las obras de esta pista venida a menos cuando ya estaba a punto de terminar. Mientras el Ministerio del Aire da la callada por respuesta al Ayuntamiento de Bilbao, ha podido saberse que la capa de rodadura está ya a punto.

Pero no terminan aquí las desventuras de Sondica. Las pruebas del ILS se han retrasado y aún habrán de transcurrir tres o cuatro meses para que pueda entrar en funcionamiento. Mientras esto no ocurra, con pista nueva o sin ella, aterrizar aquí seguirá siendo un tema inquietante. Todo ello, en un aeropuerto que pese a sus desgracias movilizó el pasado año a más de medio millón de personas, consiguiendo así el mayor incremento de viajeros de los aeropuertos españoles con un porcentaje del 34%. Varias compañías internacionales -SAS, Air France, Alitalia- esperan, por otra parte, que las comunicacioñes aéreas con Bilbao se normalicen para implantar nuevos vuelos regulares, con lo que el movimiento de viajeros podría superar el millón en un plazo corto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de noviembre de 1976.

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