Solicitan una universidad de las minorías étnicas europeas

El Instituto Europeo de Dante de Milán concluyó el domingo un convenio de las minorías étnicas sarda, eslovena y valdostana con una moción que solicita al Ministerio de Educación italiano, y al Consejo de Europa la fundación de una universidad de las minorías con secciones operativas en Aosta, Gorizia y Caller, en Cerdeña.

Las minorías existen. Hay quien habla de cuatro millones de personas, hay quien da incluso cifras más elevadas. El acuerdo sobre el concepto de minoría, sin embargo, no es unánime. Hay quien habla de etnias o autonomías parciales, y hay quien ve por todas partes discriminación social, tratando de definir un concepto universalmente válido. Lo cierto es que las minorías viven y prosperan.

El convenio de Milán no se ha limitado a pedir una universidad, sino que quiere un Parlamento europeo.

Que las tenga en cuenta. Aunque parezca paradójico, todos están de acuerdo en que sólo en una Europa unida se puede encontrar el respeto de las minorías, sin suscitar por eso la siempre viva querella del federalismo. No piden, según declaró el profesor Nino Agostinetti, de la asociación Civilización mittleuropea, «poner en marcha un proceso separatista, sino el reconocimiento de las autonomías en el ámbito de un estado federalista, que se integren sucesivamente en una superfederación europea».

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de noviembre de 1976.