Cartas al director
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Argentina

Le suponemos enterado por algunas publicaciones y por nuestra intervención en la televisión de la misión que hemos debido de cumplir en Argentina por encargo de la Federación Internacional de los Derechos del Hombre y por el Movimiento Internacional de Juristas Católicos.Venimos literalmente horrorizados de lo que allí ocurre. La detención de argentinos y refugiados políticos, acompañada del saqueo de los hogares de los detenidos y de la posterior aparición de los mismos torturados y asesinados, se suceden a diario sin interrupción, con la participación en estos hechos de sectores de las Fuerzas Armadas.

Las garantías juríd¡co- procesales han desaparecido totalmente. Las prisiones han pasado a depender del Ministerio del Interior, según pudimos comprobar en nuestra entrevista con el señor ministro de Justicia, brigadier González, y con el alto funcionario del Ministerio al que nos remitió, señor Deppeler, con lo que no existe la mínima seguridad para los detenidos, de los que no se da noticia de su paradero a la familia, y a quienes suelen encontrar, cuando aparecen, asesinados. La inamovilidad de los jueces ha desaparecido, así.como la de los funcionarios, que son removidos de sus cargos por la simple sospecha de tener ideas izquierdistas.

Los derechos fundamentales que se conculcan diariamente son los más elementales y básicos: el derecho a la vida, a la integridad fisica,.a un proceso judicial justo e independiente, etc. Nuestra misión no pretende dar la razón política a unos u otros, pero quien se reviste pon los ropajes de la Autoridad y del Estado, está obligado a responder de por qué se despoja a la Justicia de sus funciones, y en su lugar sectores de las Fuerzas Armadas del país detienen, torturan y matan con.total impunidad.

No queremos hacer más larga esta carta describiendo con detalle los horrores sobre los que hemos sido informados. Pero últimamente ha desaparecido con su hijo de uri año, su marido y treinta personas más, Margarita Michelini, hija del senador Zelmar Michelini, asesinado hacía no mucho más de un mes. Dado que la salida normal de tales desapariciones es el asesinato, nos dirigimos a Vd. con el ruego de que dé publicación a esta carta.con nuestra más enérgica protesta y la de las organizaciones que representamos por tales hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de agosto de 1976.

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