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Entrevista:

Comandante Otero: "Me identifico con la UMD"

A las 13.00 horas de ayer, el comandante Luis Otero Fernández y el capitán Jesús Martín Consuegra conocieron la hora de su libertad que esperaron con ansia durante los últimos días desde su prisión en el castillo de La Palma, en las cercanías de El Ferrol. Se pensó a primera hora del domingo que dicha libertad podría verse retrasada hasta el lunes o el martes, pero finalmente los dos mílitaresactualmente separados del Ejército, salieron a la calle a las primeras horas de la tarde.

, El corresponsal de EL PAIS mantuvo con ellos una entrevista en Betanzos, cuando los ex prisioneros, con sus esposas, preparaban el regreso a sus domicilios en Madrid, que iniciaron en la mañana de hoy domingo.«La libertad es algo que se echa muy de menos cuando se pierde -empezó diciendo Luis Otero-. Por eso yo la esperé con ansiedad estos días, desde que supe que nos afectaba en parte, por lo menos, la amnistía. Para mí todo ésto fue una experiencia fundamental en la que tuve momentos buenos Y etapas descorazonadoras. El instante más triste de todo ésto fue cuando me separaron de mis compañeros de la base aérea de San Javier, camino cada uno de nosotros de nuestras respectivas prisiones. Allí, después de abrazarnos sin hablar, me: pareció que dejaba atrás una parte de mi vida. Por el contrario, el momento que me produjo más alegria personal, aparte de la libertad claro, fue cuando llegué a Palma y volví a abrazar a mis compañeros, a los capitartes Fortes y Martín Consuegra.

Se mostraron optimistas respecto a su inserción en la vida civil. «Yo espero encontrar trabaje, en mi especialidad en el campo de la informática, en el que ya trabajécuando pedí la excedencia en el Ejército, de 1969 a 1972 -declaró el señor Otero-.

Por su parte Martín Consuegra explicó que le gustaría trabajar como psicólogo. «Soy -dijo- licenciado en Psicología por la Complutense de Madrid y diplomado en Psicología Clínica. Lógicamente, mi intención es buscar empleo a partir de lo que sé y de la experiencia que tengo, ya que fui profesor en la Escuela de Psicología de Madrid, y trabajé en la Sección de Psicología del Estado Mayor Central. Mi mujer, que es biólogo, me ayudará también. Mis dos hijos son pequeños todavía y no pretendo, por lo demás, grandes cosas para reorganizar mi vida».

«La amnistía nos alegró lógicamente mucho -manifestó Otero- pero creo, de todos modos, y lo la mento, que no haya sido más am plia. En mi opinión tiene más carácter de indulto a gran escala que de la amnistía que ahora mis mo sería deseable para reempren der la convivencia de los españoles a partir de una profunda reconci liación. Con referencia concreta a los militares afectados, me parece que se ve sensiblemente limitada al no contemplar nuestra reintegra ción en las filas de las Fuerzas Armadas. Lo que sería deseable es que comprendiese una revisión de nuestro proceso ya que lo que su cede, en nuestra opinión es que se nos condenó por delitos que nunca cometimos, ya que personalmente no me siento para nada, responsa ble. de conspirar para la rebelión y, sin embargo, de esto fui acusado y por ello condenado».

«Sería absurdo que yo dijese ahora -añadió Otero- que yo no me identifico con la UMD. Claro que lo hago y considero además que la UMD representó algo muy positivo en nuestro Ejército. Sirvió para que se plantease la necesidad de dar a las Fuerzas Armadas el verdadero sentido que debieran tener, de sostén de la voluntad popul.ar y libremente expresada».

El capitán Martín Consuegra apoyó esta opinión afirmando que «la UMD estuvo, está y estará sin duda en la realidad española; lo que sucede es que determinados intereses trataron de convertir su significado en factor de desunión del Ejército. Sobre nosotros se echaron determinadas acusaciones faltas absolutamente de veracidad con la intención de desprestigiar lo que significábamos. Ahora ya se sabe que muchos m llitares pensamos que el papel del Ejército debe ser el de un segundo plano en la sociedad, como guardador de lo que piense el pueblo manifestado con libertad, dentro de un concentro pluralista».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1976

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