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La Unión Soviética inicia nuevos vuelos espaciales tripulados

La Unión Soviética lanzó a las dos de la tarde de ayer, hora española, una nueva nave Soyuz, esta vez con dos hombres a bordo. Se trata del comandante Boris Volynov y del mecánico Vitali Jolobov. Su misión es trasladarse a trabajar durante un período de tiempo probablemente largo a un laboratorio espacial, el Salyut V, puesto en órbita sin tripulación a bordo hace quince días.

«Se van a reanudar los experimentos con las estaciones orbitales que representan la principal línea de desarrollo de la aeronaútica soviética. El plan tiene previstos vuelos tripulados para un período de diez años», dijo recientemente el comandante Volynov que dirige la operación científica iniciada ayer.Volynov dijo también antes de ser lanzado al espacio que este lanzamiento abría una serie de posibilidades para vuelos tripulados destinados a realizar experimentos con estaciones orbitales.

La nave lanzada hace el número veintiuno de la serie de los Soyuz. Esta palabra en ruso significa unión y este tipo de nave está precisamente diseñada para ello, para el acoplamiento que permita trasladarse a los cosmonautas de unas a otras. De este modo, mediante lanzamientos sucesivos, se podría transportar todo un gran equipo de cosmonautas a gigantescas estaciones de trabajo espaciales.

Gracias a los Soyuz es posible también el regreso de estas estaciones a la superficie terrestre cuando circunstancias técnicas o individuales lo requieran sin interrumpir el trabajo de las estaciones. También podrían ser empleados los Soyuz en operaciones de salvamento o rescate de astronautas de operaciones fracasadas en órbita incapacitadas para salir de la órbita y volver a casa.

Situación orbital

La situación orbital, es una situación similar a la de ausencia de gravedad. Esto no significa, como se entiende habitualmente, que a esa altura no exista la acción gravitatoria.Existe el error generalizado en ciertos medios de la opinión pública consistente en creer que a la altura a la que se mueven los satélites, generalmente unos pocos cientos de kilómetros, no existe acción gravitatoria. En realidad, la gravedad allí es poco menor que la gravedad en la superficie del planeta.

Lo que sucede es que al entrar en órbita se entra en una especial situación de fuerzas físicas consistente en la igualación de la fuerza del peso con la fuerza centrífuga. Todo sucede entonces como si no hubiera gravedad, aunque de hecho las naves en reposo situadas en el mismo lugar pesarían casi como en tierra. Su gran velocidad de giro en torno a la Tierra es la que provoca el efecto señalado.

Mantener la vida y trabajar en esas condiciones plantea multitud de problemas técnicos y biológicos. La larga permanencia en esa situación -hasta ahora el récord pertenece a los americanos con 84 días en órbita- plantea el reto de la adaptación contínua.

El Soyuz 21 lanzado ayer dispone de dos morros de amarre y tiene capacidad para albergar hasta seis hombres a la vez tripulando en dos naves distintas. Varios Soyuz pueden adscribirse a la nave Salyut que espera en órbita silenciosa desde el 22 de junio formando en su entorno una de las estaciones espaciales previstas a las que aludía el comandante Volynov antes de su lanzamiento.

Los astronautas lanzados ayer por la URSS probablemente llevarán en su mente la imagen del primer Soyuz, tripulado por el comandante Komarov y la de sus compañeros Dobrovolski, Patsaiev y Volkov, tripulantes del Soyuz 11 que, después de un viaje orbital de 24 días y 19 horas de duración, perecieron ya en tierra víctimas de un accidente de pérdida de presión en la cabina.

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