La crisis de Gobierno incide en la huelga de carteros

A la huelga que desde hace dos días registraba el servicio de cartería de Barcelona, se sumaron en la mañana de ayer los funcionarios de correos de Bilbao, con lo que casi dos millones de cartas se quedaron sin entregar en ambas ciudades.La huelga de carteros vuelve a reproducir los problemas laborales que aquejan a este sector laboral, el cual, reiteradamente, ha vertido reclamando de la Administración -a la que pertenecen como funcionarios-, una adecuación salarial a la función que realizan, sin que hasta ahora y salvo la militarización de que fueron objeto, como consecuencia de pasadas huelgas, hayan recibido satisfacción a sus demandas.

Puestos al habla con el director general de Correos y Telecomunicaciones, Juan Echevarría, éste explicó a EL PAIS que «la solución económica para el personal funcionario de Correos, así como para el personal rural de este servicio debía haber salido del último Consejo de Ministros, el cual debería haber aprobado un incremento casi lineal de 3.000 pesetas para los funcionarios y determinadas gratificaciones que, en alguna medida, compensaran la subida de la gasolina, además de otros complementos que adecuaran cumplidamente sus salarios al mínimo interprofesional para el personal rural».

«En estos momentos, ante la situación política planteada en los últimos días, está todo trastocado y no puedo asegurar en qué puedan quedar los propósitos que animaban al Gobierno dimisionario y a mí mismo, que también dimití al conocer la decisión del ministro. Lo que sí quiero significar es que el cuerpo de Correos está integrado por un personal maravilloso, muy mal pagado y con un coeficiente inferior al que le corresponde por su trabajo. También quiero pedirles un mínimo de confianza en que será solucionada su situación, a todas luces injusta, pues ojalá todos los funcionarios del país fueran como los de Correos», agregó el señor Echevarría a EL PAIS.

Sobre el cariz que pueda tomar la huelga emprendida días pasados por los carteros de Barcelona, a la que se sumaron ayer los de Bilbao, e interrogado sobre las posibilidades de militarización del cuerpo -como en anterior ocasión ocurrió a causa de otra huelga- el señor Echevarria pidió que no se le hiciera ser «profeta de malos augurios», al tiempo que expresó su esperanza de que la solución llegue antes de la adopción de cualquier medida en este sentido.

Entre las reivindicaciones de los carteros en huelga, figura la inmediata puesta en libertad de los seis compañeros que permanecen detenidos en Carabanchel, desde el pasado 14 de enero «por pedir lo mismo que nosotros pedimos ahora», además de un aumento lineal de 6.000 pesetas mensuales, revisión del coeficiente y plena incorporación al régimen de la Seguridad Social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de julio de 1976.

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