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Entrevista:

Niki Lauda, el jinete de los "cavallinos rampantes"

Los protagonistas están en boxes. La máquina, maquillada en rojo, luce el número 1 en el chasis. El piloto, enfundado en un mono del mismo color, esconde la cabeza en un verdugo; se coloca el casco, cruza un par de frases con uno de los mecánicos y se sumerge en el habitáculo del Ferrari 312T3. Son las nueve en punto de la mañana. Niki Lauda, el actual campeón del mundo de fórmula-1, va a comenzar a entrenarse con vistas al Gran Premio de España.

Los doce tubos de escape del bólido rompen el silencio del Jarama. Se dedican tres minutos a calentar el motor. Lauda, entre tanto, se acomoda en su asiento. El jefe del equipo le da las últimas instrucciones y el Ferrari comienza a rodar. Las primeras vueltas al circuito son lentas. Cuando los neumáticos cogen temperatura aprieta el acelerador. Pasa por la recta de tribunas a más de doscientos kilómetros por hora, se pierde en la primera curva del trazado y vuelve a aparecer dos minutos más tarde.El tiempo empleado en dar una vuelta al circuito, no complace al equipo técnico. El piloto austríaco posee el récord del Jarama en un minuto, dieciocho segundos, cinco décimas. Lo logró en 1974; y en el primer Gran Premio que Lauda ganaba. Uña prueba que fue la piedra angular del historial deportivo del campeón, de un curriculum brillante aunque conseguido con lentitud, escalón a escalón.

Niki Lauda comenzó a competir en rallyes y circuitos cuando tenía dieciocho años. Conducía entonces un Mini-Cooper. En la fórmula V, promocional, obtuvo sus primeros éxitos. Triunfos que le llevaron en 1969 a la fórmula 3. Asciende un peldaño en su carrera y al año siguiente forma equipo con el español Alex Soler Roig en la fórmula 2. Al volante de un March gana el campeonato británico John Player.

Niki Lauda, nacido en Viena el 22 de febrero de 1949, hace realidad el sueño de su vida en 1971 pilotar un fórmula 1. Debuta en el Gran Premio de España, celebrado en Montjuich, -"circuito del que guardo un mal recuerdo"- con un March. Pero esta marca la abandonará al año siguiente para correr con BRM, aunque en ella sería el último piloto; Pierre Beltoise y Clay Regazzoni capitaneaban equipo.

Un despiste, un accidente

En 1973 su nombre figurará entre los veinte mejores del mundo. Queda en el decimoséptimo lugar le la clasificación final después de, hacer un quinto puesto en el Gran Premio de Bélgica y quedar sexto en el Internacional Trophy, prueba ésta no puntuable. Al año siguiente, Regazzoni se lo lleva consigo a a Ferrari, casa con la que comienzan sus grandes éxitos. Al segundo puesto en el Gran Premio de Argentina añade dos primeros puestos: el de la carrera de Campeones, -n Brasil, no puntuable; y el del Gran Premio de España, prueba en 1975. Niki Lauda, primer piloto de a Ferrari al comienzo de la temporada automovilística, se abre paso entre los Ickx, Fittipaldi, Pace, Hunt, Peterson... para subir al podium del circuito de Watkins Gleens (Estados Unidos) como campeón del mundo.Niki Lauda se acerca a boxes. No le satisface la inclinación del alerón rasero. Mientras los mecánicos rectifican la pieza, el piloto permanece con la mirada fija en la entrada a la pista. Se somete a una autodisciplina do le la que es difícil sacarle. Es un corredor metódico. Desecha la improvisación porque los coches tienen unos límites con los que no puede jugarse, porque para correr hay que usar la cabeza' .

La operación llega a su fin. El bólido está nuevamente en la pista. .Hay que taparse los oídos cuando pasa a diez metros escasos. Medio minuto después, Forghieri, el jefe del equipo técnico, agita los brazos mientras grita al conductor de una ambulancia. Han dejado de oírse los doce pistones de la máquina. Se teme que el piloto haya sufrido un accidente.

-"La vida, la mires por donde la mires, entraña unos riesgos que debes aceptar cuando te has propuesto una meta".

Hay una relación extensa de hombres accidentados y muertos en circuitos. Koenif, Marck Donahue, Peter Repson, Graham Hill, Jochen Rindt podrían ser compañeros de Niki Lauda. Todos ellos perdieron la vida al volante de un bólido.

-Un despiste puede ser mortal para un piloto. Tenemos consciencia de ello. Y todos sabemos que estos lapsus se sufren con alguna frecuencia. Pero cuando para el corredor pesa más el aspecto negativo de las competiciones que su faceta positiva es mejor que deje el volante. Yo no podría correr con esa mentalidad.

-¿Conoce una definición de la palabra miedo?

-En nuestra profesión ese término no existe. Nosotros nos, movemos condicionados por la tensión y la responsabilidad que la competición genera en el ánimo de los pilotos. Si tuviéramos miedo, en el sentido vulgar de la palabra, estaríamos perdidos.

La grúa ha sacado el Ferrari de entre la maraña de gard-rails. El campeón del mundo está ileso. El accidente un despiste de Lauda sólo tiene consecuencias en el retraso que han de sufrir los entrenamientos. La suspensión del bólido está dañada y hay que ajustarla. Los mecánicos -emplearán media hora en reparar la parte afectada, al término de la cual el coche está listo para rodar por el circuito madrileño.

-¿Cómo fue su fichaje por la Ferrari? Qué hizo para que Enzo Ferrari le confiara uno de sus bólidos?

-En 1973 me llamó Luca de Montezzemolo para comunicarme que el dueño de la marca quería hablar conmigo. Me puse en contacto con él y llegamos a un acuerdo. Unos días más tarde firmaba un contrato por la marca italiana.

En Italia, no obstante, llueven críticas sobre Lauda. La afición de este país no perdona que un austríaco pilote el coche campeón del mundo.

-Yo me debo a mi profesión. Y mi trabajo es conducir un coche. No he sido contratado para otro menester. Los comentarios que hagan algunas revistas acerca de mi persona me interesan, ¡cómo no¡, pero no les concedo ninguna importancia. Los periódicos serios, sin embargo, son consecuentes con mi nacionalidad y con el objetivo para el que he sido fichado: pilotar de tal manera que día a día la Ferrari escale puestos en el automovilismo mundial.

Es la una en punto de la tarde. Tal y como estaba previsto, a esta hora se suspenden los entrenamientos matinales. El equipo tiene dos horas para comer.

Un piloto sencillo

Niki Lauda permanece recostado sobre el bordillo de la acera de boxes. Protege sus ojos con unas gafas de sol en cuya montura están grabadas las iniciales de su nombre. Tiene cara de niño bueno. El pelo, rubio, continúa revuelto. Sus ojos son de color azul verdoso. La nariz, aguileña. Al hablar, los dientes montan el labio inferior. El jinete del "cavallino rampante" apoya sus palabras en nerviosos movimientos de brazos. Gesticula, sonríe. Mira como si tratara de adivinar la pregunta que quieres hacerle. Los mecánicos emplearán veinte minutos en poner el coche a punto. Antes de que se concentre en su trabajo, le planteamos la paradoja de un piloto metódico y una persona aventurera. Porque Niki Lauda pidió -a una entidad bancaria un préstamo de dos millones y medio de marcos alemanes, para poder competir en la fórmula 2.-La técnica y las circunstancias de las carreras han cambiado en unos años de tal manera que cuando solicité el préstamo estaba seguro de que no emprendía una aventura a ciegas. Llegaba a este mundo automovilista con una técnica, con una mentalización, con un método. Ya no se estilan los viejos sistemas de acercarse el viernes al circuito, entrenarse, el sábado, competir el domingo y olvidarse de la máquina hasta la siguiente prueba. Cuando me comprometí en ese dinero, la fe y seguridad en mis posibilidades era absoluta. Pienso que no soy ningún aventurero.

-Pilota uno de los coches que menos publicidad llevan. Por alguna razón especial.

-Ferrari construyó todos los elementos que lo integran. No hay necesidad de hacer publicidad a otra marca.

-¿Quién planea las pruebas?

-Es una labor de equipo. Mecánicos, ingenieros, pilotos... todos intervienen en la preparación. -¿El mejor coche que ha llevado?

-Ferrari, por supuesto. Sólo compararía esta máquina a la March y BRM si hablase en broma

-¿En qué circuito pilota más cómodo?

-Si Ferrari me manda al desierto, allí conduzco. Sería un hándicap para mí pensar que se me dan mejor unas pistas que otras. -¿Qué opinión le merece el Jarama?

-Le tengo mucha simpatía.

-¿Quién fue su maestro?

-Este oficio se aprende sólo.

Cualidades de un campeón

-¿Le gusta hablar con sus compañeros?-Las personas cambian de un día para otro. Con mis opiniones acerca de ellas ocurre otro tanto.

-Prefiero reservarme el tema. -¿Qué cualidades debe reunir un campeón mundial?

-Necesita una combinación perfecta de piloto, automóvil, día, ruedas, cerebro y suerte.

-¿Le obsesiona la idea de romper en pIena carrera?

-Cuando quedan pocas vueltas para el final y estás en cabeza deseas que la siguiente- sea la última. -¿Qué sensación produce una corona de laurel al cuello?

-Yo no oigo los aplausos, del público. Van dirigidos al corredor que gana. Y, en ocasiones, hacer un segundo puesto es más importante que erigirse triunfador.

-¿Sus ídolos del automovilismo?

-Nunca los tuve. Sería una estupidez pretender compararme a otro piloto. Yo soy Niki Lauda, con las virtudes y sus defectos, y no la continuación de un corredor determinado. No oculto, sin embargo, mis simpatías por Jochen Rindt.

-¿La superstición forma parte de su personalidad?

-No tengo inconvenientes en salir a la parrilla con el número trece.

-¿Qué diferencias hay entre el Lauda trajeado y el Niki Lauda enfundado en un mono rojo?

-Son el mismo Lauda.

-¿En qué emplea el tiempo fuera de los circuitos?

-Los días libres los empleo en dormir.

-¿Religioso?

-Sigo los dictados de mi propia conciencia.

-¿Qué profesión especifica su pasaporte?

-Piloto de carreras, aunque la primera vez que lo dije en una aduana, me respondieron: esa profesión no existe.

-¿Es un conductor prudente en ciudad?

-Sería estúpido, después de afrontar los riesgos de mi profesión, perder la vida en un accidente a noventa kilómetros por hora.

-¿Permite que otro conduzca el coche en que usted viaja?

-Ocurre que esa persona siempre trata de demostrarme que al volante es como Lauda. Con todo, no me importa que me lleven.

-¿La velocidad más alta que ha alcanzado?

-Dos veces la del sonido ... en un avión.

-El automóvil le ha dado fama y dinero. ¿Felicidad también?

-Creo que durante un tiempo me sentía feliz en este mundo. Ahora las máquinas me procuran muchas preocupaciones. Forghieri se acerca al campeón mundial. El bólido está a punto. Una última pregunta, lanzada al vuelo, no encuentra respuesta. Los doce tubos de escape rompen nuevamente el silencio de las pistas del Jarama. Niki Lauda, rueda por ellas a doscientos kilómetros por hora.

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